Archivo de la etiqueta: problemáticos

Padres Lejanos

Estándar

… o el porqué de las cosas.

…o dime con quién andas y te diré quién eres.

…o de tal palo tal astilla.

…o de tal palo tal trancazo.

…o cría a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.

…o tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista.

 

Cuando se vive exhiliada, la televisión española es como una caja de sopresas por la que una siente curiosidad y temor a la vez. Este fin de semana no me pude resistir a: Padres Lejanos. Mentiría si dijese que no ha habido una parte de nostalgía… quizás mis conexiones neuronales sean peculiares, pero me recordaba a una de mis series preferidas.

Al abrirlo y encontrarme nada más ni nada menos que a Manuel Diaz “El Cordobés” a caballo cual vaquero tejano, liderando un grupo de ninis y a sus padres a caballo por la patagonia argentina… tan kitch, tan idealista, tan estereotipado, no me pude resistir.

En el show seis padres y sus hijos/as con relaciones conflictivas o rotas emprenden un camino de 200 kilómetros a caballo arreando a un total de 250 vacas. Una de las diferencias entre este programa y Hermano Mayor parece que reside en el cásting: En Hermano Mayor eran ninis un poco “de estar por casa” y en este programa se ha buscado a jóvenes particularmente dañados. Muchos de los jóvenes salen de situaciones de desamparo,  abandono, y abuso; dos de ellos son adoptados y no es este su problema. A Oleg, un chaval adoptado a los 13 años de Rusia,  su madre le sigue diciendo que si no le gusta su vida se vuelva al internado, a ver si ahí estaba mejor. A Sarah la adoptaron con 2 años, pero la dejaron en un centro de menores a los 11 hasta los 17, vió cómo sacaban a su hermano y la dejaban recluída, sometida a malos tratos, seis años más.  Tienen problemas de autocontrol, típicos de un desorden del apego, pero no lo en mayor ni en menor medida que los otros participantes. Otra diferencia evidente es que también se trabaja sobre los padres, que en muchos casos, distan tanto de la idoneidad como lo hacen sus hijos.

No sé qué pensar de este programa, por un lado personalmente me resulta interesante ver qué dinámicas van a seguir con ellos, por otro, creo que se demoniza a los niños adoptados, pues no olvidemos que los otros cuatro no lo son y que estos dos no son los peores. Igualmente, se humaniza tanto a los padres/madres que luchan en contra de sus circunstancias y su pasado, como a estos chavales (con alguna citación judicial, gorra y porro) de los que la gente huye sin ni siquiera atreverse a mirar a los ojos. Últimamente me preocupa que a estas personas se las mire con desprecio, como si no tuviesen derecho a vivir entre nosotros. Como si fuesen ciudadanos de segunda, como lo fueron en su momento los inmigrantes. Como si sus circunstancias, fracasos y frustraciones fuesen autoimpuestas. Por algún motivo nuestra tolerancia no llega a los jóvenes del banco del parque de nuestro propio barrio, que no son más que el reflejo del fracaso de nuestra sociedad.

Supongo que cualquier exposición que ponga en evidencia qué sienten, qué anhelan, qué les falta y por qué se revelan y que desmonte la falsa concepción de que no son personas dignas, que son peligrosos y que distan de nuestra forma de sentir, ha de ser bienvenida. 

Anuncios