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Fin de la Semana del Parto Respetado

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Fin de la Semana del Parto Respetado

 

Esta semana acaba la semana mundial del parto respetado.

Y claro, para una persona que siempre se ha mantenido marginal en el tema de la maternidad y el parto la primera pregunta es

¿Qué es un parto respetado? Hace sólo unas semanas me enteraba de la existenica de la violencia obstericia. Básicamente son un conjunto de prácticas que ningunean a la madre y a su bebé. Se trata de madres a las que nadie escucha, que en el momento del parto se encuentran en una situación muy vulnerable y con más frecuencia de la que a una le gustaría pensar, ocurren cosas como:

  • Invitar a doctores en prácticas a verte parir sin tu permiso. En un momento que muchas mujeres pueden sentir como delicado e íntimo no queremos público. ¿O acaso también quieren ver como concibo al siguiente? Esto por no hablar de que enseñen a los médicos en prácticas a realizar un tacto vaginal… Francamente intrusivo.
  • Derecho a decidir si queremos parto vaginal o cesárea. ¡Delicaaaado! Con mucha frecuencia los doctores utilizan la frase “sufrimiento fetal” cuando quieren decir “hoy hay partido de la champions, así, que venga, que hay prisa”.
  • Derecho a la dignidad, en general y como derecho humano. Hace poco leí el relato de una mujer que explicaba que en su parto tenía a la doctora gritándole cual instructora de spinning, que oía cómo el personal la criticaba por gritona y al nacer su bebé dijeron, entre risas “la hija es tan llorona como la madre”. Es difícil de explicar, pero su experiencia fue cuanto menos, humillante.
  • Derecho a elegir cuándo cortar el cordón umbilical, en un parto respetado, se corta cuando deja de latir y desde el alumbraminto hasta ese momento, el bebé descansa con su madre (evidentemente mientras no haya complicaciones) lo que me lleva a preguntarme… ¿porqué tanta prisa para medirlos y pesarlos?¿Les da miedo que encojan?
  • Derecho a la lactancia, que el bebé tome el pecho nada más nacer.
  • Derecho a que el bebé se aloje con su madre.

Y estas cosas, que parecen tan sencillas, generalmente no se dan. No hace falta irse a extremos comos los de estas mujeres a las que dejaron parir en el patio del hospital (el racismo sigue vivo y bien en este país). Yo tuve la suerte de dar a luz en un hospital privado, conocer a mi ginecóloga y tener un pediatra estupendo, acordé, con todos ellos que M nacería por parto natural, se alojaría en mi habitación (el hospital tiene como política que se alojen en el cunero y los suben cuatro miserables horas por la mañana y tres por la tarde) y que no le darían biberón en el cunero.

Pues bien, M. nació por cesárea de urgencia a la 1,20am. La urgencia era tal que no esperaron al resultado de los análisis sanguíneos, habían activado el protocolo de emergencia y tenía sitio reservado en la incubadora. “¡Está perfecta!”, “¡Está perfecta!” una y otra vez en boca del pediatra que, incrédulo, seguía buscando algo que estuviese mal… 9/9 en la escala de Apgar. Perfecta.  Me la acercaron… la toqué y ella con sus ojos azules, volió a desaparecer.

“¿Me quedo contigo o me voy con ella?”

“Vete con ella, asegúrate de que viene al dormitorio y no se la quedan en el cunero

Desaparecen. Me relajo… por fin.

Me dejan aparcada en un cuarto que parecía más un trastero con cortinas que otra cosa.  “¿Cuándo me suben a la habitación?”, “Cuándo pueda mover las piernas, señora, relájese y duerma un poquito”

40 minutos después entraba a la habitación para encontrarme con mi pareja… solo.

“¿Dónde está la niña?”

“En el cunero, dicen que necesitas descansar y que la subirán mañana”

¡¡¡ENFERMERAAAAAAA!!!

Que si la anestesia bla bla bla, que si es peligroso, que si es cunero es mejor, que si necesitas descansar… pese a haberlo acordado con el pediatra, la ginecóloga, el hospital y hasta con los ocho dioses budistas.

“O me la traes o bajo a por ella”, “Señora, no se puede levantar, ¿por qué no duerme un poquito?”, “Porque no me la traéis ¿quieres ver cómo me levanto? O me la traéis ahora mismo o me levanto, la recojo y me voy a mi casa”

Si me aprietan más, peto.

Si me aprietan más, peto.

Y llegó, hecha un tamalito, y “me prohibieron” sacarla del moisés. Durmió conmigo, en la cama, y yo no dormí en 48 horas. Esa noche vomitó la leche que le habían dado en el cunero. Por suerte estaba conmigo y la pude voltear.

Esto también es violencia obstericia.

El 30 de abril, poco después del nacimiento de M., la Asamblea Legislativa del DF hacía obligatorio el alojamiento conjunto y reconocía la  lactancia materna como derecho humano fundamental, castigando la promoción de leche en fórmula.

Ese mismo alojamiento que era peligroso, esa misma leche en fórmula que era necesaria.

 

Lactancia, Cuerpo, Sexo y Patriarcado (y más sexo, gracias).

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Cuatro  temas ya suficientemente complejos como para además, combinarlos. Pero hoy me siento ambiciosa.

Empecemos pues, por lo más sencillo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la lactancia materna se extienda hasta los dos años de edad. Sí, hasta los dos años, cuando el niño-a ya anda, corre y come. Nada de leche deslactosada ni leche de vaca… Y es que al fin y al cabo, somos mamíferos. Los beneficios de la lactancia materna son muchos y muy conocidos, la leche cambia de composición para adaptarse a las necesidades de nuestro hijo-a y siempre es el mejor alimento. Como la OMS en un principio ni gana ni pierde con esta afirmación, la tomaremos por válida.

leches

“Pues yo he tomado siempre leche de vaca y…”. Mick Jagger ahí está, más fresco que una rosa y…

 

O mi familia es muy rara o durante nuestra infancia (incluso más allá) se nos insistía en que tomásemos mucha leche (de vaca). Es decir, de vaca sí y de humano, no. ¿Pero no somos mamíferos? Para mí, si lo pienso lo asqueroso es tomar leche de vaca sin ser ternero. ¿Cómo va a ser mejor que un niño tome leche diseñada para terneros que para niños? Y luego una pasada por el supermercado y hay leche específica para perros y gatos “porque la de vaca no les sienta bien” ¿Estamos locos?

Sin embargo, la idea de amamantar a un niño (que ya no es bebé) produce repulsión en un gran número de personas. Mi suegra no dió pecho porque

¿Editor o imbécil?

¿Editor o imbécil?

(literalmente) le hacía sentir como una vaca. Consuelo Hayden (De Madre a Comadre)  relataba cómo su médico le insinuaba que tenía un transtorno compulsivo obsesivo. La revista HIPMAMA es censurada en EE.UU. por mostrar en portada a una mujer alimentando a su hijo (entendemos que por impúdica) y la mayoría de las personas, ante la idea de que un niño succione el pezón de su madre pone cara de haber pisado una caca apestosa. Incluso, y de aquí este post, a mí me ha producido una sensación muy extraña, entre “inapropiado” e “incestuoso”.¿Pero por qué?¿Por qué si somos mamíferos?¿Por qué si es lo natural?¿Por qué, cuando sé que es lo mejor para ella y para mí? Y entonces, analizando mi propio discurso descubro palabras de gran connotación sexual en un contexto meramente materno-doméstico. ¿Es sexual que un niño tome leche de su madre?

Veréis, yo no creo que ese sea el problema, sino que son nuestros pechos los que van cargados de sexualidad. Veamos si no los escándalos que se producen cuando a una mujer se le sale un pecho. Carajo, Iggy Pop, Keith Richards, Slash, Anthony Kiedis -Red Hot Chilli Peppers-, y un largo etc., llevan media vida sin camiseta y nadie se escandaliza. Pero claro, son hombres: Pecado original, manzana, Sharia, SN TDS NS PTS, bla, bla, bla.

Pues como me está quedando bastante largo, sintetizaré el resto: Mis tetas son mías. Mías. Y su función es mi decisión y si en un año decido que por salud, o porque me gusta tener intimidad con mi hija son para darle comida a ella, me pasaré por el quinto forro las opiniones de los que creen que las bubis son sólo para jugar con ellas (que también). Que las mujeres no somos objetos sexuales, somos personas con capacidad de decisión (aunque esto le joda al patriarcado) y nuestro cuerpo no está al servicio de nadie.

 

Y chicas, si alguien os critica, por amamantar o por no hacerlo, os animo a no discutir, sino a ponerle esta cara

tongue

y contestarle: “Rebota, rebota y en tu culo explota”

(es toda la explicación pertinente)