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Regalos a Malala

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A estas alturas ya sabemos todas que Malala se recupera favorablemente en el hospital de Birmingham, en el Reino Unido. Su padre, un señor adorable (como suelen ser los pakistanís), en una rueda una rueda de prensa ayer en Birmingham dijo:

“Cuando ella cayó, Pakistan se mantuvo en pie y se levantó”. “Es un punto de inflexión. En Pakistán, por primera vez todos los partidos políticos, Urdus, Cristianos, Sikhs, todas las religiones han rezado por mi hija. (…) No es sólo mi hija, es la hija de todos, la hermana de todos”.

Rueda de prensa, en inglés, con subtítulos en castellano .

Y es que Malala ya se levanta, habla y ¡estudia! Lo único que le ha pedido a su padre que le lleve son sus apuntes para no poder presentarse a sus próximos examenes.

Postales y Donativos para  Malala Yousafzai.

Si queréis mandar una postal o un donativo, se pueden seguir estos pasos. Por favor no llamar ni mandar emails al hospital

Postales, cartas y regalos. Por favor, tened en cuenta que no se aceptan flores:

Se pueden mandar a la siguiente dirección:

“For Malala”
c/o Pakistan Consulate Birmingham
2-26 Constitution Hill
Hockley
Birmingham, B19 3LY

Donativos

No me importa tener que sentarme en el suelo. Todo lo que quiero es una educación. Y no le tengo miedo a nadie”

En el hospital se ha organizado un fondo para recoger donativos para apoyar a Malala. Cuando se recupere se le preguntará cómo quiere que se inviertan.

Para donar hay que hacer click sobre “QEHB Charity donation form”, poner tus datos y seleccionar “Malala Yousafzai”

Mensajes Online

No tienes que mandar una postal para mostrar tu apoyo. Haciendo clic en este link le puedes dejar un mesnaje a Malala en la web. Cuando esté más recuperad apara leerlos, se le pasarán todos los mensajes.


Manifestación en apoyo de Malala Yousufzai en Peshawar, Pakistan. Los carteles dicen: Malala, hermana, estamos orgullosas de ti. Image: Ashfaq Yusufzai/IPS

Malala Yousafzai: Cometieron dos errores.

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Como la mayoría de vosotras, estos días he estado pendiente de las noticias con el corazón en un puño. Como todos sabemos, nos desalmados tirotearon a Malala Yousafzai el pasado 9 de octubre, dos tiros: uno en el cuello, otro en la cabeza. 

Tenía 14 años y volvía del colegio en el autobús, como cualquier niña de su edad… o al menos, como nosotros (porque aquí sí hay un nosotros y un vosotros) creemos que es normal. Pero no lo es… si lo fuese, el cráneo de Malala no necesitaría una placa de titanio, Aminstía Internacional no tendría una campaña para que las niñas fuesen al colegio, no habría colegios sólo para niños, las mujeres podrían estudiar… vamos, nada que no sepamos y nada que no veamos todos los días en el periódico con algún otro caso de corrupción. Por favor, no confundamos el derecho a la formación con absurdos preceptos religiosos. No tienen nada que ver. Ninguna religión permite disparar a bocajarro a una persona, por lo tanto esta gente no son religiosos, son extremistas y los extremistas (de derechas, de izquierdas, islámicos, católicos o hedonistas) son todos muy peligrosos.

En el caso de Malala, tiene la curiosa connotación de que ocurre en un momento histórico más que

emocionante. Como con el invento de la imprenta, la revolución industrial o la invención de la rueda, Internet abre unas puertas que no es que sobrepasen barreras, es que las esquivan. Así nacen movimientos como el 15M, Toma el Congreso, Occupy Wall Street y muchos otros. Así nacen comunidades de ecología, de reciclaje, de vida sana o incluso de amantes del swing, del rockabilly o de la tropofagia… hay una infinidad de asociaciones y de redes de personas que se buscan y se encuentran. Los escépticos también hablarán de redes de prostitución, pederastía, fomento de la bulimia, anorexia, guías para hacer tu propio cócktail molotov en casa… pero siendo realistas, las asociaciones positivas han superado a esas otras menos constructivas que el estado utiliza como excusa para intentar censurar internet… aunque eso es otro debate.

La ironía de esto es que antes de que a la señora Yousafzai le insertaran dos balas en el cuerpo, era alguien conocido en su entorno (porque seamos sinceras, ¿quién había oído nada de ella con anterioridad?), cuyas palabras carecían de la repercusión social que ha conseguido, pese a haber sido galardonada multitud de veces, haberse reunido con políticos, haber representado a UNICEF, que Desmond Tutu la nominase para el Premio Infantil Internacional de La Paz. Estaba consiguiendo demasiado estatus y su voz s eempezaba a oir demasiado, así que los Talibanes decidieron acabar con ella antes de que alcanzase sus sueños. “¿Muerto el perro, se acabó la rabia?”. Ya no. Internet nos une más que nunca, lo que sube a internet, queda en internet, palabras que cuentan historias, que destapan frustraciones, que levantan ampollas y que despiertan empatía y por lo tanto, accionan algo en nuestro interior. Y este medio, queridas, nos abre las puertas al poder. Las mujeres típicamente no funcionan bajo estrictas jerarquías de poder, que son de base patriarcal, como las bíblicas o las propias del estado. Historicamente se ha vivido en la falacia de que lo contrario al patriarcado es el matriarcado. Pero en realidad lo contrario al patriarcado es la red social, donde las mujeres funcionan no con una jerarquía, sino con multitud de interacciones colaborativas que tejen una red, de forma que nos alejamos cada vez más del paradigma del patriarcado y aunque la idea quede tan lejana de la idea de estructura estatal que parezca una anarquía, no lo es. La anarquía funciona sin reglas, aquí hablamos de una serie de sutiles interacciones que se convierten en una comunidad poderosa, sólida y omnisciente con sus propias reglas y términos de uso, como tiene cualquier otra comunidad.

Aquí os dejo el link a su blog (ojo, se acabó de escribir en 2009)

http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/south_asia/7834402.stm

El link a una entrevista con la BBC (en inglés).

En breve comenzaré a traducir su blog en este mismo sitio, por desgracia mi nivel de Pashto no es particularmente alto, así que al no ser que surja alguna colaboradora que me lo traduzca al inglés o me indique dónde puedo encontrar la traducción al inglés (cosa que no sería de extrañar), vamos a tener que leer entradas pasadas. Para eso y para seguirle de cerca, he creado otra entrada llamada Malala Yousafzai donde seguiremos las andanzas de esta chica porque desde luego, es alguien a quien vale la pena tener muy presente.

Que tengáis un fin de semana estupendo.

Calzascortas.

Educa2.1

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De pequeña siempre tuve perros a mi alrededor, quizás pasé más tiempo en compañía de seres de cuatro patas de lo que lo hice con bípedos.

Nunca me gustó ver la televisión y aunque veía algunos programas contados (La Bola de Cristal, Bola de Dragón Z y poco más) nunca fui una niña a la que le gustase estar sentada en el sofá, por lo que tuve la suerte de pasar la mayor parte de mi etapa de aprendizaje en la calle, en el campo o en el jardín, muchas veces con C. o acompañada de varios perros

En mi urbanización la mayoría de los vecinos eran “domingueros”, gente que venía en verano y algún fin de semana, el resto del año, el resto de los días, éramos muy pocos los que vivíamos en la zona. Sin embargo los perros siempre estaban ahí, los míos, los de C. y algún que otro chucho perdido o abandonado.

Aprendí mucho en la calle, trepando garroferas, buscando ranas, buscándoles dueño a los perros callejeros, explorando el campo, cogiendo lagartijas, atrapando renacuajos, siguiendo canales de riego, pasando el tiempo desestructurado con los otros chicos y chicas en verano, en bicicleta, tan lejos de los adultos que nos creíamos independientes, haciendo nuestras propias películas, revistas, rifas y partidos de béisbol. Un día nos aventuramos muy lejos, por lo menos un kilómetro y conocimos a otro grupo de chicos y chicas.

Aprendí mucho más que en la escuela. Recuerdo vividamente muchos momentos pasados en la calle, sin embargo recuerdo muy poco de la escuela primaria y lo que recuerdo no son conocimientos formales. Recuerdo no querer ir a clase porque me castigaban por no quedarme sentada, recuerdo que me castigaron por vomitar fuera de la papelera, recuerdo un compañero llorando porque se tenía que quedar porque no había acabado la tarea, recuerdo el día que el chulo de la clase se llevó una patada en la espinilla que me salió sin pretenderlo desde lo más profundo de mi alma (nota bene: hacerme la puñeta a primera hora de la mañana nunca fue una buena idea), recuerdo a una compañera borderline y cómo otros se metían con ella, recuerdo el padre de una amiga pegándole a un profesor cuando éste insinuó que su hija se vestía como una puta y por eso la acosaban, recuerdo los insultos a un compañero gay (de quién el profesor dijo que se tendría que dejar el ballet o se haría maricón y quien por cierto, se ha recorrido medio mundo bailando con diferentes compañías), recuerdo la frustración del profesor de sociales ante el hecho de que no nos aprendíamos el mapa de Europa con todos sus países y capitales, recuerdo que tuve que hacer el examen en septiembre (pero no recuerdo la mayoría de capitales, los ríos de España y sinceramente, tampoco las Comunidades Autónomas, los ríos ni las cadenas montañosas).

Aprendí a matemáticas básicas y a leer y a escribir, es innegable, pero el amor por la literatura surgió de la estantería amarilla del cuarto de mi hermano, de leer Los Cinco y Tom Sawyer en invierno, el Quijote versión cómic, los cómics de Thor, La Historia Interminable, los relatos de Edgar Allan Poe… de ahí viene mi afición por los libros: mi habilidad de lectoescritura tiene más que ver con ésto que con la formación docente que recibí antes de los 14 años, siempre me pareció que malgastaba el tiempo en clase porque leía y escribía mejor que la mayoría de mis compañeros y eso sin haber puesto un pie en la guardería. De lo que pueda recordar de las matemáticas mejor ni hablamos. La creatividad vino del aburrimiento, de imaginar seres extraños (con C., con un plumero metido en los pantalones y revoloteando por la parte trasera del jardín), de jugar a buscar a los distintos personajes que un dios maligno (mi perra) había raptado y retenía en un escondite secreto, generalmente entre los cipreses: era mi versión de Salvando al Soldado Ryan y la Barbie tenía un papel activo porque era más grande y alta que los J.I. Joe. En otras palabras, aprendí porque es innato en el ser humano y porque se me dejó en paz para que pudiese aprender.

Todavía sé jugar al ajedrez, a las cartas, montar casetas con palitos, formar estructuras estables con tierra, a mis 31 años nunca me ha mordido un perro ni he tenido una pelea, leo la comunicación no verbal de personas y animales sin esfuerzo, los cursos de lenguaje corporal me aburren tremendamente por lo básico de su contenido. Entiendo lo justo de química como para saber que no es buena idea mezclar lejía (o salfumant) con ningún otro compuesto, sé nadar, correr y trepar. Escucho a las personas y aprendo observando, me pregunto constantemente “por qué”. Gracias al tiempo que pasé escuchando música y a un diccionario sé hablar varias lenguas. También me resulta fácil pintar, utilizar herramientas y solucionar problemas prácticos.

Y yo me pregunto ¿si en vez de meternos en colegios se estructurase el tiempo que pasamos siendo niños para facilitar el aprendizaje? 

¿O acaso nos estaban enseñando a estar sentados, callados y no plantearnos lo que se nos dice, sino aceptarlo como un hecho?

O posiblemente sea una percepción mía, sin más.

(ejemplo de lo que los academicos llaman Estimulación Temprana, que ahora es “lo último” pero que lleva ocurriendo de forma natural desde los tiempos de la caverna)

¿Cuál es diferente?

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¿Cuál es diferente?

Una de estas cosas no es como las demás, una de estas cosas no pertence al grupo ¿Puedes decir cuál no es como las demás antes de que acabe esta canción?

 

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Por cada mentira que desaprendemos, aprendemos una verdad nueva.

(Ani DiFranco My IQ

 

 

La última imagen es de aquí