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Particularidades de la adopción nacional en el Reino Unido

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La mayoría de nosotros inmediatamente asimilamos adopción a adopción intenacional (y normalmente también transracial). Nos vienen imágenes de China y de Etiopía como los dos tipos de adopción más frecuente. Cosa que por otro lado no es de extrañar cuando la adopción nacional en España tiene un tiempo de espera medio de OCHO AÑAZOS. Los libros sobre adopción suelen estar llenos de consejos para niños adoptados internacionalmente, con sus dificultades particulares (lingüísticas, entre otras). Así las adopciones de cada país tienen sus peculiaridades, sean estas institucionalización durante largos períodos de tiempo, falta de atención médica, alimentación, etc. Sus países de orígen les han marcado con un tipo de vida (con sus aspectos positivos y negativos) que vienen dadas por las circunstancias de su contexto.

E Inglaterra no iba a ser menos, en peculiares y excéntricos los Británicos nos llevan años de ventaja al resto de Europa, así que voy a crear una bonita lista que haría que mi ex se sintiese orgulloso de mí (¡listas, listas, listas para todo!).

  •  El estado paga todo, menos el certificado médico, que cuesta aproximadamente 75 libras.
  •  Desde la visión peculiar del “estado de bienestar” que tienen los británicos, las ayudas por maternidad son el sustento de muchas mujeres desde lapubertad. De hecho, es una forma de vida endémica y hereditaria en muchas zonas: Las niñas se dan prisa por tener un bebé antes de la mayoría de edad para poder acceder a estas ayudas (que son vitalicias). Cuantos más niños, más sube la dotación (que incluye vivienda gratuíta, no se paga IBI, etc.) e incluso te pagan por tener perro. Así pues es las familias numerosas son abundantes en las zonas marginales.
  • Por el motivo anterior, muchas veces se separan grupos de hermanos para facilitar su adopción. Por ejemplo, el otro día retiraron la custodia a un grupo de DOCE. Evidentemente hay que separarlos para poder buscarles otra casa. Pero sigue siendo frecuente que se les separe aun cuando son grupos de tres (o incluso dos).
  • Es normal que después de finalizar tu adopción te llamen de servicios sociales para comunicarte que tu hijo/a/s tiene otro hemano/a en situación de desamparo. En este momento, tienes prioridad sobre cualquier otra persona para adoptarlo, aún cuando no estés en proceso de adopción.
  • Prácticamente no hay niños que sean entregados en adopción por sus madres biológicas. Normalmente se les ha retirado la custodia a los padres y por seguridad no se contempla que vayan con otros miembros de la familia. Este proceso sigue siendo excesivamente largo. Sólo en situaciones de abuso sexual probado o riesgo para la vida del menor se quita la custodia inmediatamente.
  • Conoces a los padres personalmente, además tienes muchos datos sobre ellos que te da la agencia de adopción.
  • Los niños vienen con su “LifeBook” un libro con fotografías y texto en el que se le explica quién es, quienes son sus padres, porqué no pudo quedarse con ellos y por cuántas casas ha pasado. También recoge datos y fotos de otros familiares (hermanos, tíos, abuelos, etc).
  • En la mayoría de casos se mantiene el contacto con las familias biológicas, por correo, a través de una agencia y una o dos veces al año.
  • Desde el escándalo de Baby P. se ha aumentado en un 40% la retirada de custodias, pero no el número de trabajadoras sociales. Así que hay que armarse de paciencia. Aún así, el proceso se alarga unos dos años, que personalmente me parece razonable.
  • Servicios sociales te sigue evaluando después de tener al niño/a/os/as en casa, tienes que esperar un mínimo de diez semanas y dos informes favorables para finalizar la adopción. Hasta que esto ocurra, el niño está bajo la custodia del estado, por lo tanto tu casa tiene que cumplir con las normativas de seguridad de un centro de menores. Además no puedes sacar al niño del país y tienes la obligación de avisar si te vas de vacaciones con ellos. El informe incluye la opinión del menor, que puede decidir que no quiere ser adoptado.
  • No se institucionaliza más que en casos extremos de niños que por sus necesidades específicas o por su carácter violento no pueden ser dados en acogida y no les surgen adoptantes válidos.
  • El 95% de los padres biológicos se oponen a la adopción legalmente, lo que conlleva que un juez revise el caso y dictamine qué es  lo mejor para el menor.
  • Existen bases de datos a las que puedes acceder, previo pago, con los detalles (y fotos) de menores que buscan adoptantes, también se organizan ferias en las que las agencias llevan fotos y carteles e incluso niños.
  • Puedes hacer flyers y mandarlos a distintas agencias para que ellos te hagan un matching con sus nanos.

… y no pueden adoptar las familias de fumadores.

Donde caben dos, caben cuatro

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Llega el día de las confesiones, me permitiréis que de un par de rodeos.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas al tema. Se me hace necesario intervenir. La intervención social no es solo un lujo de la clase media, ni un capricho, ni un acto de buen Samaritano. Es una cuestión de responsabilidad social. Aceptémoslo, el estado de bienestar se cae. Hace años se tambaleaba, pero ahora se cae. Así que en la sociedad futura, la que tenemos que construir, hay que aceptar responsabilidades que aunque podamos pensar que le pertañen al estado, en realidad si el estado no las cumple, pasan a ser nuestra obligación. Igual que en la postguerra nuestras abuelas alimentaron a sus vecinos. Nadie (o muy poca gente) deja que sus hijos mueran de hambre por no recibir un subsidio, ni que sus ancianos padres se queden a vivir debajo de un puente al ser expropiados. No; nos responsabilizamos, les alimentamos y los alojamos en nuestras casas como buenamente podemos.

Bueno, pues al desplomarse el estado de bienestar, se hace necesario expandir esta filosofía más allá de los lindes familiares. Me es indiferente que a la sociedad no le importe, que haya quien pueda ver agonizar a una niña china atropellada sin pararse a auxiliarla, que pueda oir como a su vecina la apalean sin levantar el teléfono para llamar a la policía (que por otro lado, nunca llega), o que deje agonizar a un perro en una cuneta durante semanas. Me es indiferente porque me gustaría pensar que son casos excepcionales, por eso reciben la difusion en los medios. Lo habitual no sale en las noticias. Imaginemos titulares como “Niña negra va al colegio” o “Adolescente ayuda a hacer la compra a su abuela” o “Hombre vive veinte años con su mujer sin pegarle ni una vez”.  No nos equivoquemos, nuestra sociedad es mejor de lo que se retrata en los periódicos y noticiarios.

Y si no lo fuera, tampoco veo el porqué seguirle la inercia y convertirnos en seres egoístas y despreciables. Ya nos lo decian nuestras madres:

-“¿Y si Fulanito salta desde un quinto, tú te tiras detrás?”

-“No, madre”.

Así que ante un estado que se cae, creo es nuestra labor el levantarnos y compensar. Al menos si queremos vivir en un sitio un poquito mejor, en lugar de ver caer lo que debería ser nuestro Jardin del Eden y dejar que “los malos” nos ganen la partida. Es el momento de arrimar el hombro y construir algo que sea un poco más bonito que lo que ya tenemos (no debería de ser tan difícil).

Hace años vivía en una casa compartida con otras tres estudiantes y un obrero “residente” que nunca debiería haber estado ahí (y que no se fue ni tras denunciarlo) que entre otras cosas, nos dejaba la casa llena de materiales de construcción. Acordamos que quitaría sus trastos  de la cocina durante las vacaciones, pero al volver a casa comprobamos (sin sorpresa) como no había movido nada. Asi que subí la maleta a mi cuarto,  y en media hora transladé sus aperos al sótano en un arrebato de “Hostia-ya-el-Peter-de-los-cojones”. Como era de esperar la día siguiente Peter entró en cólera y llamó a la inmobiliaria para comunicarles que habíamos tocado “sus cosas”. Le dejé una nota en la escalera (la portátil, que ahora estaba ahora en el sótano) que decía:

“Peter, estamos hasta las narices de tener tus trastos por el medio y lo sabes porque lo hemos hablado muchas veces. Son tus cosas, pero mientras esten en mi cocina y pague yo el alquiler, son mis problemas. Te compometiste a guardar estos aperos y aunque has tenido dos semanas para hacerlo, no lo has hecho. Asi que te los he metido yo en el sotano, me ha costado 20 minutos. Me parece patético que tengas las narices de quejarte encima de que estoy haciendo tu trabajo, si vuelve a aparecer algo en la cocina lo volveré a quitar, sólo que la próxima vez irá al container”.

A partir de ese momento ya no tuvimos mas herramientas en la cocina. No se acabó el problema, surgieron otros, pero nuestra casa empezó a parecer un hogar y todas pudimos vivir un poco mejor durante el tiempo que nos quedaba allí.

Asi que hace aproximadamente un mes, tras hacer las averiguaciones pertinentes, levante el teléfono para llamar a servicios sociales. Los derechos del niño (y es obligación del estado garantizarlos) establecen que todo niño tiene derecho, entre otras cosas, a:

  • A una familia (el año pasado, de 1400 niños sin hogar en el condado de Kent, servicios sociales encontraron hogar a 74).
  • A la protección contra el descuido o trato negligente (a poco que se sepa de las condiciones de los niños en desamparo, este punto no merece ni explicación).
  • Al más alto nivel posible de salud (a los niños con problemas de comportamiento las autoridades sencillamente les drogan para que no den problemas, es más barato y rápido que la atención psicologica especializada).
  • A la educación (sin padres que supervisen y guien, la educación no ocurre por combustión espontánea).
  • A un nivel de vida adecuado para su desarrollo, particularmente con respecto a la nutrición, el vestuario y la vivienda.
  • A la libertad de expresión y a compartir sus puntos de vista con otros (no sólo es un derecho, sino una habilidad y sin cultivarla, no puede ocurrir).
  • Al descanso, el esparcimiento, el juego y las actividades recreativas.
El otro día, en clase M. hizo un ejercicio sobre “esperanzas” y les preguntó a los nanos qué esperanza tenían. Una niña dijo “Yo espero encontrar una familia algun día”. Tiene doce años y es negra, lo que quiere decir que lo mas posible matemáticamente es que no la encuentre. En Japón dicen que los profesores siempre sufren de la garganta porque ahí es donde residen los sentimientos y en momentos como estos, uno entiende porqué.

Así que el día 2 de Febrero, recibimos esto por correo.

Y la semana que viene tenemos nuestra primera reunión. Me siento como el día antes de irme de vacaciones, con los billetes para un sitio en el que nunca he estado en la mano y las maletas sin hacer… y ni idea de qué meter más que paciencia.

Y aprovecho para recomendar el último album de Springsteen, que salió ayer y es más que apropiado para los momentos que vivimos.

No sos vos, soy yo.

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El Kent County Council, uno de los condados ingleses,  tuvo unos 1400 niños en adopción en 2011. De ellos, encontró hogar para (preparados? -redoble de tambor-) 74. Y no, no se me ha ido ningún cero, se dejaron a unos 1376 niños sin familia adoptiva en el tiempo récord de un año.

Barnardos es una ONG que también tramita adopciones. Ellos sólo aceptan niños con menos posibilidades de ser adoptados. En su web definen los citerios:  que tengan serias dificultades en el aprendijaze, un grado alto de discapacidad, grupos de hermanos que no se puedan separar (sí, es muy habitual que se separen) o niños pertenecientes a minorías étnicas. Curiosamente el número de niños asiáticos bajo la tutela del KCC es muy bajo, casi insignificativo. Así pues, hablamos de niños negros.

Resulta ser que el KCC tiene como política dar a niños en adopción a familias de su misma “etnia”. Teniendo en cuenta que el número de adoptantes blancos es mucho más alto que el de adoptantes de color, es lógico ver porqué los niños de color son etiquetados como “inadoptables”. Según ellos, el motivo es que necesitan asegurarse de que la familia adoptiva puede proporcionar todo lo que el niño necesita. Además, el matching se hace buscando una familia para el niño, pero no al revés, con lo que la escasa presencia de familias de color (potencialmente debida a una situación de menos afluencia) garantiza que las posibilidades de que un niño de color (sin necesidad de tener necesidades específicas) sea adoptado, sean escasas.

Algo me dice que donden dicen “etnia” quieren decir “raza”. Son conceptos diferentes: Raza es un concepto biológico, y el problema es que se basa sobre una serie de rasgos definitorios, pero ninguno de estos rasgos son necesarios (es decir, se puede ser negro y tener los labios finos, para que nos entendamos) y sus límites no están claramente establecidos, con lo que son, en realidad, partes de un contínuo. Asignar familias por raza sería pues una idea basada en aspectos de similitud biológica y como todos sabemos no sería un criterio aceptado socialmente, pues tendríamos que proceder a prioritizar adopcionesde niños rubios a padres rubios, de ojos claros para ojos claros, feos a feos, golditos a gorditos y así sigue y suma. Así que se sacan el término “etnia” del bolsillo para hablar de necesidades holísticas del individuo relativas a su satisfactoria identificación con el grupo étnico e identidad individual. Agarrémonos que viene curva.

La identificación del individuo, es decir cómo él o ella se percibe, no necesariamente tiene que coincidir con cómo lo perciben los demás, esto es de sentido común: no siempre somos lo que parecemos. Dado que toda identidad es un proceso de aprendizaje que se estabiliza con el tiempo y que es percibido en los pensamientos, palabras y actos (Zuckerman, 1990), una se tiene que preguntar ¿las personas de color tienen la misma identidad? ¿y las blancas?

Respecto a las adopciones transraciales, Tizzard and Phoenix en su estudio en EE.UU. de 1989 establecieron que un para un 89% de los adoptantes transraciales era una prioridad que su hijo/a estuviera satisfecho con su color y que la mayoría de estas familias activamente buscaban actividades educativas que facilitasen esta meta. Sin embargo, los adoptantes dentro de su mismo color no consideraban que esto fuese prioritario. Además el 100% de los adoptados transtraciales  estudiado supo antes de los 4 años que era adoptado/a, y decía no tener problemas para hablar de ello con su familia. Este no fue el caso de los adoptados en familias de su mismo color, entre ellos un 30% no sabían que eran adoptados y de los restantes, un 60% admitía que no sería cómodo hablar de ello con sus padres.

Un niño en custodia estatal tiene 13 veces más posibilidades que una “normal” de estar siendo medicado con varios antidepresivos que frecuentemente conducen a depresiones y en ocasiones, al suicidio. Cuantos más años en custodia, más alto el número de medicamentos, llegando a tomar antidepresivos en combinaciones de hasta 13 píldoras diferentes.

Pero aquí nadie es racista y esto no es culpa de nadie.

(porque no “ellos” existen, somos “nosotros” y es todo un continuo)