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Como las personas, los pensamientos que merecen la pena, no son clasificables..

Apocarse

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Conste que mi feminismo no tiene límites, pero,una cosa es que vivamos en un patriarcado y otra muy distinta es que colaboremos en su permanencia. Hay actitudes típicas macho alfa que necesitan de nuestra sumisión para perpetuarse. Así las cosas, se nos enseña que poco podemos hacer ante un hombre. Sabías que en el 80% de las agresiones callejeras a mujeres la mujer no presenta resistencia activa? OJO!!!! Que eso no quiere decir que nos guste, quiere decir que entra en shock, no sabe qué hacer y no reacciona, una reacción muy humana y lógica en una situación violenta.

Pero, chikidús, no es lo mismo que a una le asalten en grupo de madrugada que cuando un obrero te dice que eso sí que es carne y no lo que pone su madre en el cocido. No lo es. Pese a ser parte del mismo iceberg. Y como en todo iceberg, es cuestión de ir echándole la ginebra poco a poco, así que hay que dejar de apocarnos: hay que contestar, hay que reaccionar, porque el no hacerlo no es sino sumisión. Y el sometimiento, consensuado, en casa y con mucho bondage.

Así las cosas, he decidido hacer una Guía Concisa Para Situaciones Concretas.

1. Qué hacer si te tocan el culo en un bar. Esto es fácil, una mera cuestión de reflejos, queridas, te giras y le escupes directamente con todas tus ganas. Y no me vale lo de “que no, que ha sido él!” Si está al lado es su amigo y por lo tanto por la ley del “dime con quien andas…” tan gilipollas como el primero, la frente bien alta, seguro que se lo merece. Así que si te sale con “Eeeh, que ha sido éste!” Le dices que la que le escupió fue el de al lado tuyo. Tal cual.

2. Ante un pajero. Esto no lo entiendo, que te apunten con un AK47 da miedo. Un pene erecto, hermanas, no da miedo. Los habéis visto antes y no habéis huído despavoridas, que lo sé. Ahí ya cada una, llamar a la policía, insultar, humillar, irse, robarle el móvil… Up to you. Pero asustarse por un pene? Hayase visto!

3. “O me das un beso o no pasas“. A ver, esta lista quién la ha escrito? Los guionistas de Lío en el Instituto?. Aquí cabe un clásico “Tú eres tonto o qué te pasa?”. O, si os late, pues oye, en bandeja porque cada una hace con su almendra lo que quiere y puede y si te va el rollo “idiota en WC”, pues adelante.

4. El restriegacebolleta. Qué horror! Que te restrieguen la cebolleta es de lo más asqueroso hace falta estar muy a rebentar. Ayer recordaba a una mujer de avanzada edad que en el bus 82 que ante un restriega-mano, le agarró la mano se la puso donde la pierna pierde su casto nombre y le gritó: “Ale, ya has tocado coño y ahora qué?!?”.

5. Que le pidan disculpas a tu acompañante masculino. Ahí lo tienes porque ya se dió cuenta de que la cagó. “Las disculpas a mí, que era mi culo, a él para lo físico “. Este individuo actúa igual en el trabajo; sencillamente no trates con él. Yo tuve que ir a cinco abogados hasta que di con uno que me hablaba a mi además de a mi pareja.

6. Para los obreros y borrachos de barra de bar que dicen obscenidades
sólo tengo seis palabras, aprendidas en 0.5 segundos, de la pequeña gran Aida (la gemela mala, conocida por “este es mi espacio personal, como lo vuelvas a invadir te meto con la polla“) “Me vas a comer la polla!” Así a grito pelao y para que lo oigan sus compañeros. No falla.

7. Que te llamen churri / chata / bonita / guapa / cariño. Pues al no ser que sea no sólo machista, sino tonto del culo, que es probable, esta cita del Dr. Calvo, catedrático en letras va que ni pintada “Caballero, pero usted y yo en alguna ocasión hemos tomado sopas juntos? No verdad? Pues hágame el favor de dirigirse a mi adecuadamente“.

Porque apocarse es como jurar y rezar, toma valor en el valor de la palabra y aunque suene duro, a veces hay que tomar al tonto por los cuernos y demostrar verbalmente que no se nos puede avasallar. Porque en esta guerra que llevamos tan perdida, no nos podemos permitir ir perdiendo más batallas y la delicadeza y fragilidad femeninas son un constructo patriarcal diseñado para prolongar su perpetuación a base de nustra sumisión.

Y cuidadín, que una cosa es alagar y otra avasallar y son bien distintas, que el que hace un cumplido o te busca tema, no merece una patada cojonera. Que la especie no se reproduce por esporas!

Pd. me perdonaréis la puntuación, tengo un día tecnológicamente difícil.

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Paletas de Piña (una receta)

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Paletas de Piña (una receta)

…pues sí, va de recetas. Y sé que muchos diréis  ¡¡¡¡CALZASCORTAS!!!! ¿QUÉ TE HA PASADO? ¿ES LA MATERNIDAD?

No queridos, es que me gusta comer, los helados y la piña. No cocino, es un secreto a voces, en mi casa cocina M1, de siempre. Para mi la cocina es como la sala de espera de las radiografías, cuanto antes salgas, mejor, no sea que dé cáncer o algo chungo.

 

Bueno, a lo que vamos:

Dificultad;

Nula, si yo soy capaz, cualquiera de más de seis años debería de estar capacitado/a.

Ingredientes:

  • Piña (si eres muy cutre, de lata, si no natural. Cuanto más madura, mejor, esa que ya “amarrona”, que sabes  que está buena pero ya…. ideal)
  • Endulzante a elegir (lo mío es el azúcar moreno)
  • Agua
  • Chile (opcional, como todo)
  • Ron (algo me dice que esto con ron debe de estar que tira de culo)

Necesitas:

  • Moldes para helados (en México en Waldos son doce pesos) o a falta de moldes, buenos son vasos (y a falta de palitos, cucharas)
  • Batidora
  • Cazo
  • Algo de Fé

Tiempo:

Pues depende, si vas a estar dándole ánimos para que se enfríe y congele, ponle un par de horas. pero “cocinando” lo que se dice cocinando 10 minutos o incluso menos.

Modo de preparación:

Pones un vasito de agua con el azúcar en el cazo (un cazo mediano)  y haces el almíbar (no es un almbíbar de verdad, es agua azucarada). Mientras tanto, si tienes ago de vergüenza habrás comprado piña natural, si eres más de insultar al guen gusto, pues de bote para no pelarla. En fin, imaginemos que eres persona de bien: pelas la piña y la partes en trocitos, menos el centro, obvio.

Una vez se disuelva el azúcar y empiece a hervir, le añades la piña y la dejas cocer hasta que cambie un poco de color. Lo más difícil ya ha pasado.

Lo cierras y lo dejas enfriar. Yo aquí recomendaría ver el primer capítulo de Orphan Black o True Detective, pero cada uno/a que se busque algo que hacer, como si queréis poneros a limpiar, a mí y a la piña nos da igual.

Bien, una vez frío, se pone en la batidora, (y se le añade el chile y ron si queréis) pero sólo un poquito, para que sigan quedando trozos, que luego dan mucha alegría.

Y ahora la pregunta del millón: ¿Si relleno los moldes con esto, no se quedará el agua arriba y la piña abajo? Pues sí, al no ser que tengas un crionizador. Entonces lo que vamos a hacer es colarlo con un colador grueso, sin amplicarnos mucho que al fin y al cabo es agua, no cianuro. Rellenamos con la parte con sustancia y echamos el liquidillo por encima. Si os queda liquidillo podréis hace una paleta de liquidillo sin tropezones.

Al congelador como unas dos horas y pum chim pum.

Bueno, bonito, barato, sano y riquísimo…

¿Es demagogia citar a Martin Luther King?

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Me permito traducir partes del último discurso de Martin Luther King. La traducción es mía, así que los errores también. Cabe tomar nota de que no es una traducción literal y que más bien ha sido apresurada. Puntualizacions de género, como que MLK se refería a “the Men…” constantemente o “America” refiriéndose a los EE. UU, has sido respetadas por considerarse estilísticas. Añado en azul explicaciones históricas o el equivalente en este momento, para justificar la candencia de un discurso que nunca quedará obsoleto. Sencillamente es cambiar el “blanco y negro” por el “arriba y abajo”, pero como muy bien anotó Marcus Garvey, el sistema de opresión es siempre el mismo. En algunos casos enlazo con vídeos de Youtube para los que no conocen en profundidad el tema y porque todos reconoceremos en estos vídeos, las imágenes que proyecta el telediario… HOY, cincuenta años después.

Este discurso conocido como “I have been to the Mountaintop”, tuvo lugar el 3 de Abril de 1968. Martin Luther King fue tristemente asesinado al día siguiente. Es inevitable el preguntarse qué hubiera pasado si Martin Luther King no hubiera muerto ¿viviríamos en un mundo diferente?

Martin Luther King “He estado en lo alto de la montaña”

(Martin plantea qué haría si Diós le dejase elegir una era en la que vivir)

Aunque suene extraño, me giraría hacia el Todopoderoso y le contestaría “Si me dejases vivir algunos años en la segunda mitad del siglo veinte, sería feliz”. 

Ya sé que suena extraño porque el mundo está hecho un asco. El país está enfermo. Los problemas salen por todos los sitios; confusión por todos los rincones. Podría ser una petición extraña. Pero de alguna forma sé que sólo cuando está suficientemente oscuro se pueden ver las estrellas. Y veo cómo Diós va trabajando en este período del siglo veinte de forma que los hombres, de alguna manera extraña, están respondiendo. 

Algo está pasando en el mundo. Masas de gente se están despertando  y donde quiera que se junten hoy, sea en Johannesburgo, Sudáfrica; Nairobi, Kenya, Accra, Ghana; Nueva York; Atlanta, Georgia; Jackson, Mississippi; o Memphis, Tenessee –el clamor es siempre el mismo: “Queremos ser libres”.

Y otro motivo por el que me alegra vivir este período es que nos han forzado a punta de cañón a superar los problemas que los hombres han estado intentando superar durante toda nuestra historia, pero la necesidad no les forzó a hacerlo. La supervivencia requiere ahora que lo solucionemos.  Los hombres, durante años, han hablado de guerra y paz. Pero ahora ya no pueden hablar de ello, ya no es una elección entre violencia o no violencia en este mundo; es no-violencia o no-existencia. Ahí es donde nos encontramos hoy.

También en la revolución de los derechos humanos, si algo no se hace, y se hace rápido para sacar a la gente de color de sus años de pobreza, todos esos años de dolor y desatención, el mundo estará condenado al fracaso. Ahora mismo estoy muy feliz de que el Señor me haya permitido vivir este período que se avecina. Y estoy feliz de que me haya permitido estar en Memphis.

No nos involucramos en manifestaciones negativas, ni en discusiones con nadie. Decimos que seguimos determinados a ser hombres. Determinados a ser Personas. Estamos diciendo — Estamos diciendo que todos somos hijos del Señor. Que somos hijos de Diós, no tenemos porqué vivir como nos obligan a vivir.

¿Qué significa esto en este período de la historia? Significa que tenemos que mantenernos juntos. Que tenemos que estar el uno al lado del otro y mantener la unión. Mira, quizás el Faraón quería mantener la esclavitud en Egipto, tenía una estrategia para ello: Mantenía a los esclavos enfrentados. Pero cuando se juntaron los esclavos, algo pasó en la corte del Faraón y ya no pudo mantenerlos esclavizados. Cuando los esclavos se unen, es el fin de la esclavitud. Vamos a mantener la unión.

En segundo lugar, repasemos los problemas. El problema es la injusticia. El problema es la negativa de Memphis de ser justo y honesto en lo que a su trato con los funcionarios se refiere, que en este caso son los empleados de la basura municipal. Bien, pues tenemos que llamar la atención sobre este tema. Es el problema de siempre con unos cuantos actos violentos ¿sabéis lo que pasó el otro día en la prensa? La prensa sólo habló de las ventanas que se rompieron. Leí los artículos, muy poco sobre los mil trescientos trabajadores que están en huelga y que Memphis no les está tratando justamente, y que el alcalde Loeb necesita urgentemente un médico. En eso no repararon.

Volveremos a manifestarnos, una y otra vez, hasta que se corrigan estos asuntos, y obligaremos a que todos vean que ahí hay mil trescientos hijos del Señor sufriendo, pasando hambre, pasando noches oscuras y lóbregas preguntándose cómo va a acabar todo esto.

No vamos a  dejar que ningún laberinto nos pare. Somos maestros en la protesta no violenta y en desarmar a la fuerzas policiales; no saben qué hacer. Los he observado con frecuencia. Recuerdo Birmingham, Alabama, cuando en nuestra majestuosa lucha, salíamos desde el número 16 de Baptist Church Street cada día (o del Lluís Vives), en cientos, y marchábamos. Y Bull Connor (o la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León) les decía que nos tirasen a los perros, y nos atacaron, pero nosotros seguimos hacia ellos cantando “No voy a dejar que nadie me pare”.

Bull Connor luego decía “Abrid las mangueras” y como os dije la otra noche, Bull Connor no sabía historia. Sabía de un tipo de ley física que de alguna forma no tiene que ver con la metafísica que nosotros sabíamos. Y eso es el hecho de que hay un tipo de fuego que ninguna manguera puede apagar. Y salimos al encuentro de las mangueras, conociéndolas. (…) No nos pudieron parar. Así que salimos al encuentro de los perros y los miramos y salimos al encuentro de las mangueras y las miramos, cantando “Sobre mi cabeza veo la libertad en el aire” (Over My head I see Freedom in the Air).

(…)
Y ahora hablemos sobre la orden judicial: Tenemos una orden judicial que vamos a llevar al juzgado mañana para por ser ilegal e inconstitucional. Lo que le pedimos a América es“Ateneros a lo que habéis dicho en papel”. Si viviese en China o incluso en Rusia o en otro país totalitario, podría entender algunas de estas ordenes judiciales. Quizás entonces podría entender la negación de los privilegiuos básicos de la Primera Enmienda (Prohíbe que la legislatura haga ley alguna con respecto a la adopción de una religión o haga ley alguna que prohíba la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión, o de petición), porque ahí no se han comprometido a estos derechos. Pero en algún sitio he leído algo sobre la libertad de reunión. En algún sitio he leído sobre la libertad de expresión. En algún sitio he leído algo sobre la libertad de prensa. En algún sitio he leído algo sobre que la grandeza de América es el derecho a la protesta. Y así tal y como digo, no vamos a dejar que los perros ni las mangueras nos paren, no vamos a dejar que ninguna orden judicial nos detenga. Vamos a seguir.

Ahora, esto es otra cosa que tenemos que hacer: Siempre anclar nuestra acción directa al poder de la retirada económica. De acuerdo, somos pobres. Individualemente somos pobres si se nos compara con la sociedad blanca Americana. Somos pobres. Nunca olvidemos que colectivamente -eso quiere decir, todos juntos- somos más ticos que todas las naciones en el mundo con la excepción de nueve ¿Alguna vez lo habéis pensado así? Tras los EE. UU., Rusia, Gran Bretaña, Alemania Federal, Francia y podría nombrar otras, el hombre negro, colectivamente es más rico que la mayoría de paises del mundo. Tenemos unos ingresos anuales de más de treinta billones de dólares al año, que es más que todas las exportaciones de los EE. UU., más que el presupuesto nacional de Canadá ¿lo sabíais? Eso es poder, ahí mismo, si sabemos como utilizarlo. 

No tenemos que discutir con nadie. No necesitamos ir por ahí maldiciendo y actuando mal con nuestras palabras. No necesitamos ladrillos ni botellas. No necesitamos cócteles Molotov. Sólo necesitamos ir a estas tiendas, a estas compañías gigantes de nuestro país y decirles “Nos ha mandado Diós para decirle que no está tratando bien a us hijos. Y hemos venido a pedirle que haga de esto su primera prioridad en su agenda. ahora bien, si ustedes no están preparados para hacer esto, nosotros tenemos una agenda que debemos seguir. Y nuestra agenda dictamina que le retiremos nuestro apoyo económico”

Pero no sólo esto, tenemos que fortalecer las instituciones negras. Os animo a que saquéis vuestro dinero de los bancos principales y lo llevéis al Tri-State Bank (o a Triodos). Queremos una banca propia en Memphis (o una banca ética). Id a la asociación de ahorros y préstamos. No os pido nada que no podamos hacer desde la SCLC. El juez Hooks y otros os dirán que tenemos una cuenta ahí en la Asociación de ahorrros y préstamos de la SCLC. Os pedimos que nos sigáis en lo que hacemos, poned ahí vuestro dinero. Tenéis seis o siete compañías aseguradoras negras en la ciudad de Memphis. Llevad ahí vuestras pólizas. Esto son cosas prácticas que podemos hacer. Empecemos por construir una base para un poder económico mayor. Y al mismo tiempo, presionamos ahí donde duele. Os pido que nos sigáis.

Y dejadme decir, llegando a mi conclusión final, que tenemos que darnos a nosotros mismos el derecho a la lucha hasta el final. Nada sería más trágico que que paremos en este punto en Memphis. Tenemos que llevarlo hasta el final. Y cuando convoquemos una manifestación, necesitáis estar ahí. Si significa dejar el trabajo, o dejar la escuela — estad ahí. Preocuparos de vuestros hermanos. Puede que no estéis en huelga, pero o nos sublevamos todos juntos, o nos derrumbamos todos juntos.

Esa es la pregunta de esta noche. No “¿Si me paro de ayudar a los trabajadores de la basura municipal, qué pasará con mi trabajo?” No “¿Si me paro a ayudar a los trabajadores públicos, qué pasará con la shoras que normalmente paso en mi oficina cada día y cada semana como pastor?” La pregunta no es “¿Si me paro a ayudar a este hombre necesitado, qué me pasará a mí?”. La pregunta es “¿Si no me paro a ayudar a estos trabajadores de la basura municipal, qué le pasará a ellos?” Ésta es la pregunta. 

Levántemonos esta noche con una disposición incluso mayor. Vamos a salir con más determinación que nunca. Y avancemos por estos días impactantes, estos días con el reto de hacer de América lo que debería ser. Tenemos una oportunidad de hacer una mejor nación de América. Y quiero darle las gracias a Diós, una vez más, por permitirme estar aquí con vosotros.

Hace un par de años estaba en la ciudad de nueva York firmando mi primer libro. Y mientras estaba ahí se acercó una mujer negra que estaba loca. Lo único que le oí preguntarme fue “¿Eres Martin Luther King?” y mientras miraba al papel y firmaba le conteśté “Sí”. En ese instante sentí algo palpitar en mi pecho. Antes de que pudiese darme cuenta, esta mujer loca me había apuñalado. Me llevaron al Hospital de Harlem. Fue una lóbrega tarde de Sábado. Y esa cuchilla me había atravesado, según los rayos X, la punta de la cuchilla me había atravesado la aorta, la arteria principal. Una vez se perfora te ahogas en tu propia sangre – es tu final.

En el New York Times publicaron que con que tan solo hubiera estornudado, hubiese muerto. Bien, unos cuatro días después me permitieron, después de la operación (…) leer algunas cartas que me habían llegado. De todos los Estados, de todo el mundo, me llegaron cartas de apoyo. Leí unas cuantas, pero una de ellas nunca la olvidaré. Recibí correo del Presidente y del Vice-Presidente. He olvidado lo que decían en sus telegramas. Recibícarta y también la visita del Governador de Nueva York, pero he olvidado lo que decía. Pero hubo otra carta de una niña, una chica que estudiaba en el colegio para blancos de Plains High School. Y miré esa carta y nunca la olvidaré. Sencillamente decía

Querido Dr. King

Soy una alumna de noveno año de White Plains high School. Aunque no importe, me gustaría mencionar que soy blanca. He leído en los periódicos sobre su desgracia y sobre su sufrimiento. Y he leído que si hubiera estornudado, habría muerto. Y sencillamente le quería escribir para decirle que me alegro mucho de que no estornudase.

Y esta noche me gustaría decir que yo también estoy contento de no haber estornudado. Porque si hubiera estornudado, no habría estado aquí en 1960, cuando los estudiantes sureños comenzaron sus campañas en los comedores. Y supe que cuando se sentaban, estaban defendiendo lo mejor del sueño americano, y llevando a la nación de vuelta a esos días grandes de la democracia, que fueron establecidos por aquellos norteamericanos que sentaron las bases del gobierno de EEUU en la Declaración de Independencia y en la Constitución.

Si hubiera estornudado, no habría estado aquí en 1961, cuando decidimos coger el autobús para acabar con la segregación del transporte local. 

Si hubiera estornudado, no habría estado aquí en 1962, cuando los negros en Albany, Georgia, decidieron levantarse. Y cuando los hombres y mujeres deciden levantarse, van en su propia dirección, porque nadie puede sentarse sobre nosotros si estamos erguidos y no nos doblegamos.

Si hubiera estornudado, si hubiera estornudado no habría estado aquí en 1963, cuando los negros de Birmingham, Alabama, alzaron la conciencia de este país y consiguieron la creación de la Ley de los Derechos Civiles.

Si hubiera estornudado, no habría tenido la oportunidad ese año, en Agosto, de intentar explicarle a América que había tenido un sueño.

Si hubiese estornudado, no habría estado en Selma, Alabama, para ver ese gran movimiento cívico.

Si hubiera estornudado, no habría estado en Memphis para ver a una comundidad manifestándose por los hermanos y hermanas que sufren.

Estoy muy feliz de no haber estornudado.

Y ahora me dicen–. Ahora no me importa lo que me digan. No imprta lo que me pase. Dejé Atlanta esta mañana y cuando subíamos al avión éramos seis. El piloto dijo por megafonía “Sentimos el retraso pero tenemos al Dr. Martin Luther King a bordo. Y para asegurarnos de que revisamos todo el equipaje, para asegurarnos de que nada esté mal en el avión, hemos tenido que mirarlo todo cuidadosamente. Y hemos tenido el avión custodiado toda la noche”.

Y entonces llegué a Memphis. Y empezaron a hablar de las amenazas ¿Qué me pasaría si por algunos hermanos blancos fuese?

Bueno, ahora mismo no sabemos qué va a pasar. Tenemos unos días difíciles por delante. Pero a mí ya no me importa, porque he estado en lo alto de la montaña.

Y no me importa.

Como a todos, me gustaría vivir una larga vida. La longevidad tiene su sitio. Pero ahora mismo no me preocupa. Sólo quiero hacer la palabra de Diós. Me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado desde ahí. Y he visto la Tierra Primetida. y puede que no llegue ahí con vosotros. Pero quiero que sepáis esta noche que nosotros, como colectivo, llegarmos a la tierra prometida.ç

Y esta noche estoy feliz.

No me preocupa nada.

Y nadie me da miedo.

Casi me gusta Rihanna.

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He tenido una experiencia cercana a la muerte.

Todos estos años pensando que Rihanna era la pava que cantaba “Under my Umbrella”, canción tan irritante como la de “La Gasolina”, que daban ganas de darle la gasolina, pero tirada por encima y con un mechero. Bueno, eso y aparecer después de una paliza de su novio/marido o lo que fuese, volver (¿o no?) con él un par de veces, despelotarse con facilidad, “inventar” el pornopop, tirarse a Ashton Kutcher y generalmente vender sus pocos talentos al mejor postor. Francamente los talentos no son evidentes. Eso sí, buenos postores.

Desconfío de cualquiera que alcanza el éxito demasiado pronto, además no puedo evitar creer que cuando una cantante se tiene que despelotar y fingir masturbarse en el escenario para que se le escuche… pues tiene un problema, al menos con el canto y el material seleccionado.

La idea de promover el rap gangoso en el que se habla de drogas, armas, violencia y crimen en general me parece un interesante movimiento del sistema para dotar de una identidad social a un colectivo racial y así mantenerlos bajo control, como en una profecía que se cumple generación tras generación.

Por el mismo motivo me molesta muchísimo que se usen palabras como “nigger” o “bitches” (=”hoos”=”whores”) en cualquier contexto y ambiente, e independientemente de quién las use. No me vale que sean rasgos culturales propios de la realidad afro(americana), porque si osaran llamarle “whore” a su madre, fijo que esta, como mínimo, le saltaba los dientes con el palo de golf. Ídem de “nigger”. Además ambos términos llevan implícito el valor inferior de las mujeres y de los negros. Así que como diría Amy Winehouse NO, NO, NO.

Y va y encuentro esto en internet.

 

Y va y me gusta… a la primera no, pero a la segunda…

 

Zhang Yimou

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Hace ya un tiempo un compañero karateka de buen nivel, me relató un incidente que por algún motivo se ha quedado conmigo. No recuerdo con exactitud todos los datos, pero aunque parezca irónico, sí recuerdo los tecnicismos, así que voy a intentar narrarlos.

Un día, volvía a conduciendo de camino a casa por El Rocío, Sevilla, durante sus fiestas. Una de las calles se encontraba cortada por un lado, por lo que en ese momento era unidireccional. Entre todas las luces, la música y la oscuridad propia de la noche, en un segundo una de las luces creció y se abalanzó contra el capot delantero del coche. Frené. Sentí un golpe. Oí un grito. Salí del coche en un aura de incredulidad para encontrame a una chica estirada sobre en el asfalto a dos metros de una scooter azul, todavía en marcha. Gritaba. Rápidamente me abalancé sobre ella para levantarla.

-¡Hijo deputa, quita, cabrón!

-¿Estás bien?¿Te has hecho daño?¿Te ayudo a levantarte?

-No, quita, para la moto. Pásame le bolso, ahí en la guantera, pásame el móvil que llame a mi novio.

Sin pensar más que en darle lo que me pidiera, paré la moto, busqué el bolso en la guantera de su moto, saqué el móvil y se lo dí. Ese fue mi primer error. A los cinco minutos seguía su actitud impertinente (aunque entendible). Llegó un renault 18 con su novio, y lo que seguramente eran sus amigos. Bajaron del coche andando como si llevaran los genitales entre paréntesis y golondinos a la vez. El andar de la selva sevillana. 4 en total. 2 de ellos blandiendo sendos pitones metálicos. Ya en estado de semi pánico, me percaté de que uno mantenía la mano derecha sospechosamente escondida en su bolsillo. No te preocupes Jose, tú estarás bien, que sabes defenderte“.

Cruzamos, o más bien me ladraron, pocas palabras pero yo ya no las escuchaba porque les leía el cuerpo. A partír de aquí dejé de oir nada. El fondo se fundió a negro y me encontré como dentro de un túnel, o más bien, de un tobogán. Ví cómo el que me venía ladrando se abalanzaba contra mí levantando el pitón en alto para coger impulso y estampármelo en la cabeza. Salté, literalmente, más que en cada uno de mis 25 años; mientras ascendía por el aire busqué el siguiente punto de apoyo: el capó de mi coche paraba suficientemente cerca de la pierna que llevaba doblada por el impulso del salto. Observé a cámara lenta cómo cambiaba la expresión de su cara: primero las cejas, los ojos, la comisura de los labios y la mano izquierda cayendo lentamente mientras la derecha empieza a mover el pitón hacia mí. El ataque es descendente y circular lo que quiere decir que no puedo retirarme hacia atrás ni hacia los lados. No me queda otra opción, me impulso hacia él apoyándome en el coche con todo lo que mi pierna da de sí, me preparo para lanzar todo mi cuerpo, con mi rodilla izquierda apuntando directamente a su esternón “Esto lo parará seguro”. De repente veo cómo llega un segundo ataque en 45 grados. Así que mientras me lanzo saco no sólo mi rodilla, pero también mi puño, calculo sus velocidades y trayectoria, apunto dos centímetros por debajo de donde estaría la comisura de sus labios si estuviese serio, y consigo mi blanco perfectamente: Empieza a caer hacia el lado: creo que lo he dejado KO. Uno menos. Seguidamente impacto con mi rodilla en el pecho del chico del pitón, voy entrando en su pecho y noto un “crack” entre mi rodilla y su espalda. Cae hacia atrás entre tosiendo, ahogándose, e intentando gritar. Creo que le he roto el esternón. Algo así hubiera sido incapaz de verlo en televisión sin apartar la cara y compungirme por simpatía con el herido, sin embargo ahora mismo no siento nada más que incredulidad y la sensación de estar fuera de lugar. Me giro horrorizado temiendo la reacción del siguiente. Me ataca de frente y saltando hacia mí con la mano rerecha por delante: Evidentemente lleva algo que posiblemente corte o pinche. Primera prioridad: Apartarse. Vuelvo a saltar hacia atrás y de nuevo sobre el capot del coche. Salto hacia arriba y observo desde las alturas como completa su ataque y queda estirado hacia delante, calculo mis posibilidades: no puedo darle con las manos porque me podría cortar con la navaja, el pincho o lo que sea que lleva, por lo que tengo que utilizar mis pies, mietras caigo subo la rodilla hacia el hombro izquierdo, cogiendo impulso, veo su pierna delantera casi estirada hacia alante, trazo la línea de los 45 grados sobre su menisco y bajo mi rodilla con toda la fuerza y seguridad que me queda. Noto, a través de la suela de mis zapatillas, cómo primero el hueso se desplaza rozando sobre la rodilla, noto el tendón saliéndose del sitio y la rodilla dislocarse. Cloc, cloc. Recojo la pierna para caer de pie. No lo consigo, pero me levanto de un salto gritando con todas mis fuerzas. No sé por qué. Necesitaba librerarme. La chica y el otro que queda huyen el la moto. Hay tres adolescentes en el suelo gritando de dolor. No me puedo ir. No puedo conducir. No los puedo dejar. Grito otra vez, y otra, y otra… no puedo pensar, sólo gritar. Cloc, cloc. Veo a la policía llegar y les grito. No les insulto: les grito. Vienen a arrestarme. No lo puedo permitir. No les puedo pegar. Les grito. Sacan la porra y se avalanzan sobre mí.

No recuerdo más. Me desperté en una celda, ya no grité más, tampoco pude hablar las primeras horas. Cloc, cloc. No sé cómo he llegado aquí. Yo sólo quería irme a casa a dormir. Es como si algo se hubiera apoderado de mí, no he dudado, no lo he evitado. Ahora me han encerrado. Como a un perro rabioso. Si fuese un perro me matarían. Soy un peligro. ¿Deberían matarme? ¿Cómo he podido hacer eso? Estoy loco. Cloc, cloc. Estoy loco. Estoy loco. Me he vuelto loco. Ya está, es uno de esos casos en los que un tío normal se vuelve loco. Estoy loco. Paso de hablar. Cloc, cloc. Voy a mecerme. Paso de hablar. No hablo porque estoy loco. Joder, me he quedado loco. ¿Qué pasará ahora con mi novia?¿y mis padres?¿mi trabajo? ¿Me darán la baja por locura?

Voy a mecerme, y a respirar, respira, Jose, cloc, cloc. Respira… respira… y mécete, respira…  y finalmente hablé. La policía conocía al grupo de jóvenes que me atacó y estaban dispuestos a no hacer mi vida más complicada de lo que ya era. A su favor, entendieron la situación y me veían más como a una víctima que no como al verdugo. Volví a casa, pedí que me escoltasen. No quería hablar. Tampoco quise salir por las noches, ni conducir más.

-Va chaval, qué suerte que has tenido. Menuda paliza les has dado. (Cloc, cloc) Mira que si te llegan a pillar ellos te habrían dejado fino.

Pues igual hubiera sido mejor. Igual un par de hostias y para casa era la mejor opción. Dos días de hospital. Por lo menos ahora no estaría loco.

-Joder, ahora cuando salgamos, yo voy contigo que estaré más seguro, el Jackie Chan del Rocío.

Vas a salir con tu puta madre. Porque yo no salgo más por la noche. No me jodas… cloc, cloc. La idea de ensalzar mi violencia más bien me horroriza. No soy violento, no lo soy. O no lo era, quizás sí sea un violento.

No saben lo que pienso, no se lo voy a decir, no quiero decírselo, pensarían que me he quedado loco. Quizás sí. Creo que sí. Estoy loco ¿o lo estaba antes?

Estoy loco ¿o lo están ellos?

(min 1.39, la aplicación para que salga automáticamente no siempre funciona)

Sueños

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Por algún extraño motivo, últimamente tengo un montón de sueños. Pero no sueños como ambiciones, sino sueños DE VERDAD, de los que te despiertas pensando que tienes un desajuste psicológico. Los sueños siempre me han atraído mucho, porque me parecen representaciones muy creativas de nuestra percepción de la realidad y sobre todo porque me parece fascinante el tipo de creatividad que surge mientras descansamos.

Día 1. Ranma 1/2 o la golfería en simbiosis.

Tengo un amigo que acaba de mudarse de vecindario. Todo le va bien, tiene una vida más cool que nunca y tengo muchas ganas de verlo. Tengo una amiga que últimamente está remontando las barreras que la vida ha decidido, muy injustamente, ponerle a su paso. No es que sea una luchadora, es que no necesita luchar porque está por encima de eso. Así que va saliendo adelante con muchísima dignidad. Tengo muchísimas ganas de darle un buen achuchón.

Soñé que me iba con él a conocer su nuevo contexto, todo era megasupercooldelamuerte, decidimos irnos abajo a por unas cervezas a comenzar una noche de pingoneo y ¡sorpresa! en contacto con la cerveza (¡rubia!) J se convertía en ella. Simbiosis cervecera.

Día 2. Los yonkis del final de la calle.

Este no lo recuerdo particularmente bien, pero íbamos en el coche hacia la antigua casa de mis padres (¡Oh, Freud!) y al final de la calle, donde antes había un campito que usábamos para jugar al béisbol y ahora hay unos semiadosados pequeños, feos, caros y vacíos, ahora había una colonia de drogadictos. Bueno, más que drogadictos, yonkis. La diferencia es evidente. Y yo decía “Nooo, por ahí no“. (Esta es un poco malrollera cuando la cuento, pero no fue una pesadilla)

Día 3. Mi tía y el embutido de buey.

Aún arriesgándome a que alguien me copie la mejor idea comercial de este siglo, voy a desvelarla. La otra noche soñé que mi tía vendía embutido de buey. Choricitos, lomo, morcillitas, chistorra, longanizas de pascua… Me pareció una idea buenísima si tenemos en cuenta que la población musulmana en España es del 2.9%, es decir 1,008,536 censados en 2011. Y en España la integración pasa por el embutido, estamos claramente ante una labor social y además, lucrativa. La nouvelle cuisine se volvería loca. O igual sólo era un sueño de gorda premenstrual: la carne de buey es mi favorita.

Día 4. El mejor reality del momento.

Seamos realistas, los realities de los Estados Unidos nos llevan años de ventaja: su capacidad para ignorar los derechos humanos básicos de los participantes es fascinante. Si pensabas que La Isla y su carencia de alimento ya era duro, no te pierdas The Colony para entender que en los realities sencillamente no hay límites (The Colony sólo tiene dos temporadas porque algunos participantes demandaron al programa por daños psicológicos irreversibles y si has visto la serie, sabes que no es mentira). Anoche soñé que Michael y yo entrábamos en un reality estadounidense que además era de lo más políticamente incorrecto. Se trataba de que el programa te daba un BMW ranchera y 10,000 euros al día. Hasta aquí todo bien. Pero tenías que permanecer en una especie de descampado/campamento de drogodependientes, esta vez respondían al estereotipo “The Walking Dead” y el descampado estaba vallado, con lo que se convería en un redil y casi un coliseo romano. No podías dormir en el coche, tenías que dormir fuera, en un saco y el dinero te lo daban en efectivo, evidentemente lo tenías que defender de las amenzas exteriores obvias. Además sólo había un sitio con una especie de techo y todos lo querían. Solución: Mientras M. bailaba para las cámaras (como en este vídeo de Padre de Familia), me iba a hablar con los yonkis y les ofrecía parte del premio si nos dejaban quedarnos y no nos molestaban, de forma que cada día les dábamos un porcentaje del efectivo, eso sí, tenían que fingir que no recibían ningún pago nuestro y de vez en cuando venir a intentar robarnos. Qué sueño más facha ¿no?

PD: Antes de sacar conclusiones precipitadas sobre los drogodependientes y mi realidad, últimamente estamos viendo documentales sobre las primeras fases de la adopción, es decir, de cuando Servicios Sociales interviene y quita la custodia del menor. En todos los casos que hemos visto, existe el factor drogodependencia.

El feo, el malo y la buena.

Estándar

Hoy he llegado a una conclusión: Siempre puedes contar con que en la ciudad haya una cucaracha a menos de 3 metros, un roedor a menos de 10 y un gilipollas en menos de una semana, lo que pasa es que también se camuflan. Me explico con tres casos que me han ocurrido hoy en cuestión de un par de horas. Hoy la primera entrega: El Feo.

El Feo (en mayúsculas porque mira que era Feo).

Todos los días saco a pasear al perro a un parque cercano. Antes de llegar me he cruzado con la cartera a la que mi perro, lejos de odiar, ha besado en la mano cortesmente, ella se ha ido diciendo “Oooh, ¡estoy tan enamorada de tu perro!”. Nada más cruzar la calle, en la esquina, tras una vaya de obras, un hombre intentaba encender una radial gigante y me ha oído decirle al perro “¡Corre! ¡Antes de que se ponga a hacer un ruido infernal!” inmediatamente el perro ha mordido la correa y de un salto y poniendo el culo en pompa, me ha estirado para que corriera más; los obreros lo han encontrado muy divertido y nos hemos dedicado unas risas. Ya en el parque había un grupo de chicos pelándose alguna clase bajo el sol primaveral y fumando algo importado. Mi perro, que tiene la gran virtud de no juzgar sin conocer, se ha acercado a encandilarlos (cómo no) y otra vez han vuelto a volar sonrisas (esta vez creo que verdes) por todo el parque. Y ahí estaba yo pensando “¡Qué bonita es la vida! ¡Qué bien responde la gente cuando sales de casa con una gran sonrisa!”, “es todo una cuestión actitudinal, todos devuelven la sonrisa y el mundo parece más bonito”, “nos hacemos felices los unos a los otros”. Lalala, corazones por el aire, lalala, flores que bailan, lalala, mariposas revoloteando, lalala, unicornios de colores pastel… De vuelta a casa mi chucho seguía juguetón, ha cogido la correa con la boca para incitarme a forcejear un poco, algo que hacemos con frecuencia y que tomo como un gesto de complicidad. Hay que decir que mi perro es un galgo y por lo tanto sólo con el tamaño si quisiera me arrastraría, pero no lo hace. Hoy yo estaba juguetona y él feliz (o quizás al revés) y estábamos ahí con el toma y daca de camino a casa. La calle venía en cuesta de forma que yo la subía y una bici que la bajaba con un señor arriba, se ha acercado y de forma muy amenazante me ha escupido a los pies (sí, sí) para acto seguido, gritarme:

“¡Controla a tu puto perro!” (Get that fucking dog under control!).

Sí, mi perro: ese ser sanguinario, justiciero de asesinos, del cual hasta el mismísimo Punisher huye como si del Cid Campeador se tratara. La pena es que no sea un Dobermann con muy mala leche para azuzárselo. Claro, que entonces no hubiera dicho nada. Nos ha gritado porque éramos un galgo y una niña y todo el mundo “sabe” que los galgos no muerden y que las niñas no contestan.

Conclusión: Independientemente de nuestra sonrisa, siempre hay al menos un gilipollas acechando, son impermeables a las circunstancias externas y a los sentimientos de los demás. Así que me he propuesto que los gilipollas con los que me tope y la longitud de mi sonrisa, sean variables independientes; no voy a dejar que su estupidez me quite la sonrisa ni que mi felicidad me evite compartir con ellos mi punto de vista sobre “mi territorio”  vs. “tu territorio”. O dicho de otra forma: si mi perro no ladra, es porque es mi deber hacerlo. Eso sí, se puede ladrar sin perder la compostura y sobre todo, sonriendo.

Y ahora voy a hacer algo que siempre me hace reír: arrodillarme y jugar con mi Batman, que él por lo menos, se atiene a las leyes básicas de la lógica y del sentido común: “Tú me empujas, yo te ladro”, “Tú coges mis cosas, yo te las quito”, “tú corres, yo te persigo”, “tú me bailas, yo te quito las zapatillas” y así un montón de binomios más hasta que llega a “yo estoy cansado, yo duermo”.

Treintaitantos

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Mi grito de adolescente no fue “¡mamá!”, sino “¡madre!”. Antes de que saquemos conclusiones precipitadas, no era falta de apego, sino que ya desde adolescente me pareció una memez referirse a una madre como si fuese un bebé. Como adolescente fui una pesadilla, hubiera necesitado a Pedro García Aguado y a todo su equipo para una terapia de choque intensivo (porque a Mary Poppins me la hubiera comido). Pero por aquel entonces Pedro seguramente estaba esnifando cocaína en algún bar de mala muerte mientras yo me desganitaba desesperadamente en el pasillo de la casa de mis progenitores. Como Miley Cyrus con un constante síndrome pre-menstrual.

¡Qué bonita la adolescencia! En la flor de la vida, me decían que estaba. ¡Y una MIERDA! lo decía entonces y lo reafirmo ahora, la adolescencia es una mierda y ser padres o tutores de un adolescente tiene que ser un infierno y quien diga lo contrario es que ha tenido un adolescente “light” en casa y ya se puede dar con un canto en los dientes, porque la mayoría de los adolescentes son, como decía un gran amigo, unos “cabrones por naturaleza”. Está en la esencia misma del adolescente probar límites (es decir, llevar a las autoridades al límite), adquirir nuevas libertades (o tomárselas), explorar nuevas experiencias (en muchos casos ilegales), experimentar con su nuevo cuerpo… vamos, lo que los padres siempre han querido. Y encima la niña se deja el ballet para pegarse con hombres sudorosos, va con mala gente, fuma, vuelve a las tantas y se viste como una zarrapastrosa… una chica de ensueño. Qué dura la adolescencia, fue como una lucha constante hacia dentro y hacia fuera.

Por eso mi madre no merecía que la llamase “mamá”, sino Madre o incluso Señora Madre. Porque con lo que soportó (y soporta) se merece un titulo nobiliario.

Pero tranquilos, padres, tutores y adolescentes. La adolescencia, al contrario de lo que parece, se acaba pasando. Las hormonas se estabilizan (más o menos), los conflictos se resuelven (o aprendemos a vivir con ellos), los choques desaparecen (o parendemos a esquivarlos) y entramos en La Treintena (sí, sí, se tarda tanto), ¡¡Qué bonita la treintena!! Eso sí que es vivir y no la mierda de la adolescencia. Con dinero, con trabajo, con casa, habiendo crecido, con felicidad, conociendo los límites y moviéndonos dentro de ellos. Cuando te tatúas ya no tienes que pedir permiso ni aguantar las reprimendas, de hecho, no tienes ni porqué informar. Adolescentes: Hay esperanza, ya veréis cuando lleguéis qué bonito es todo esto.

¿Y porqué después de tanto tiempo sin postear escribo sobre mi madre? Porque tengo que hablar con ella YA… antes de que lea esto, ya que estoy hasta las cejas en otro proyecto del cual no debería postear hasta que no hable por lo menos con mi madre. Pero vamos… desde hace como cuatro semanas. Y por algún motivo las cosas importantes siempre son más complicadas de explicar a una madre. De hoy no pasa y mañana posteo.

Putas y cocaína en Moscú.

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Podría ser Tarantino escribiendo el guión de su nueva película, o podría ser un reportaje de la dos, pero sorprendentemente, es un trocito de realidad que me pasa cerca, rozando, como diciendo “podrías ser parte de esto”. Es como cuando se casa un ex o encuentras a alguien de tu promoción en Facebook y descubres que tiene tres hijos y un marido que se parece a Cabeza de Cerdo. No eres tú, pero empiezan los sudores fríos.

He de decir que no me gusta hablar particularmente mal de ninguna persona con la que haya compartido un trocito de mi vida, pues creo que eso mancillaría mi experiencia vital trocito a trocito y al final me daría una visión muy triste de mí misma. Pero hoy voy a hacer una excepción, y ahora que lo pienso, tampoco compartimos nada, quizás porque no había nada que compartir. Nada que valiese la pena. Por eso nunca contó como mi ex. Eso sí, contó como el ex de otra persona a la que tengo mucho cariño. Qué irónica la vida, ahora mismo realmente le desearía que hubiera pasado ese tiempo con cualquier otra persona, no por envidia ni por celos (antes muerta a lingotazos de Zotal), sino por aquello de desear lo mejor a la gente a la que una quiere. Pero fue su decisión, su vida y su elección y como persona inteligente que es, se lo respetaré siempre.  Así que espero que sepas que este post nace del cariño hacia ti y más por ti que por mí, pues tú estuviste más cerca de esto que yo.

Así que alguien decide casarse, no sin dejar detrás un rastro de confusión, propio de quien vive en la falacia contínua, nunca dice del todo la verdad y finge ser quien no es. Y por si no era suficientemente mediocre y revenido, decide subir tres puntos en la escala de la repulsión y celebrarlo con putas y cocaína en Moscú. Como dice un amigo “El dinero no corrompe, el dinero descubre” y ahora tiene dinero para irse de putas a Moscú, antes, no. Venga, chaval, de aquí a nada te salen pelos salvajes en las orejas y te pones a gestionar una depuradora.

El motivo de postear sobre esto reside en que quizás me encuentre en un punto vital semejante. Y lógicamente he tenido las típicas dudas de “¿Esto es lo que yo quiero?“, “No quiero caer en la mediocridad”, “Oh, dios, semiadosado, monovolumen, perro y niños = Huída necesaria!”. Irónicamente, al final le tendré que dar las gracias, pues por contraste, hace que mis decisiones sean más fáciles. No quiero esa vida, no comparto esa definición de éxito, de pareja, de vida, de diversión y por supuesto, mi felicidad no tiene nada que ver con la explotación ni el uso de los demás.

Sí quiero esto. No quiero a rancios pero sí quiero un trocito de normalidad, de MI normalidad, que ya me lo pintaré yo de colores, nuestros colores, nuestras definiciones de felicidad, nuestras definiciones de éxito y nuestras definiciones de lo que es una familia y cómo funciona y así seguiremos dejando la mediocridad a un lado.

http://www.youtube.com/watch?v=HgGcNXZTZvU

(desde el minuto 5, no he encontrado una versión más corta)

 

Y con esto cierro el post de hoy. No sin antes besar el suelo que habito, adorar a mi pareja por ser quien es y como es, revisar mi/nuestra definición de “éxito” y alegrarme de que la sosa de su novia no sea mi amiga, porque tendría que decirle el tipo de escoria que es, y eso sería una conversación muy difícil, pero necesaria.

 

PD. Si lees este post que sepas que si me intentas volver a agregar a tus amigos de Google+, Facebook, Twitter o cualquier otra red social, te añadiré, buscaré a tu novia y te arrepentirás. Por cierto, si alguna vez nos cruzamos no oses saludarme, se me ha acabado la motivación para mantener las formas.

No sos vos, soy yo.

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El Kent County Council, uno de los condados ingleses,  tuvo unos 1400 niños en adopción en 2011. De ellos, encontró hogar para (preparados? -redoble de tambor-) 74. Y no, no se me ha ido ningún cero, se dejaron a unos 1376 niños sin familia adoptiva en el tiempo récord de un año.

Barnardos es una ONG que también tramita adopciones. Ellos sólo aceptan niños con menos posibilidades de ser adoptados. En su web definen los citerios:  que tengan serias dificultades en el aprendijaze, un grado alto de discapacidad, grupos de hermanos que no se puedan separar (sí, es muy habitual que se separen) o niños pertenecientes a minorías étnicas. Curiosamente el número de niños asiáticos bajo la tutela del KCC es muy bajo, casi insignificativo. Así pues, hablamos de niños negros.

Resulta ser que el KCC tiene como política dar a niños en adopción a familias de su misma “etnia”. Teniendo en cuenta que el número de adoptantes blancos es mucho más alto que el de adoptantes de color, es lógico ver porqué los niños de color son etiquetados como “inadoptables”. Según ellos, el motivo es que necesitan asegurarse de que la familia adoptiva puede proporcionar todo lo que el niño necesita. Además, el matching se hace buscando una familia para el niño, pero no al revés, con lo que la escasa presencia de familias de color (potencialmente debida a una situación de menos afluencia) garantiza que las posibilidades de que un niño de color (sin necesidad de tener necesidades específicas) sea adoptado, sean escasas.

Algo me dice que donden dicen “etnia” quieren decir “raza”. Son conceptos diferentes: Raza es un concepto biológico, y el problema es que se basa sobre una serie de rasgos definitorios, pero ninguno de estos rasgos son necesarios (es decir, se puede ser negro y tener los labios finos, para que nos entendamos) y sus límites no están claramente establecidos, con lo que son, en realidad, partes de un contínuo. Asignar familias por raza sería pues una idea basada en aspectos de similitud biológica y como todos sabemos no sería un criterio aceptado socialmente, pues tendríamos que proceder a prioritizar adopcionesde niños rubios a padres rubios, de ojos claros para ojos claros, feos a feos, golditos a gorditos y así sigue y suma. Así que se sacan el término “etnia” del bolsillo para hablar de necesidades holísticas del individuo relativas a su satisfactoria identificación con el grupo étnico e identidad individual. Agarrémonos que viene curva.

La identificación del individuo, es decir cómo él o ella se percibe, no necesariamente tiene que coincidir con cómo lo perciben los demás, esto es de sentido común: no siempre somos lo que parecemos. Dado que toda identidad es un proceso de aprendizaje que se estabiliza con el tiempo y que es percibido en los pensamientos, palabras y actos (Zuckerman, 1990), una se tiene que preguntar ¿las personas de color tienen la misma identidad? ¿y las blancas?

Respecto a las adopciones transraciales, Tizzard and Phoenix en su estudio en EE.UU. de 1989 establecieron que un para un 89% de los adoptantes transraciales era una prioridad que su hijo/a estuviera satisfecho con su color y que la mayoría de estas familias activamente buscaban actividades educativas que facilitasen esta meta. Sin embargo, los adoptantes dentro de su mismo color no consideraban que esto fuese prioritario. Además el 100% de los adoptados transtraciales  estudiado supo antes de los 4 años que era adoptado/a, y decía no tener problemas para hablar de ello con su familia. Este no fue el caso de los adoptados en familias de su mismo color, entre ellos un 30% no sabían que eran adoptados y de los restantes, un 60% admitía que no sería cómodo hablar de ello con sus padres.

Un niño en custodia estatal tiene 13 veces más posibilidades que una “normal” de estar siendo medicado con varios antidepresivos que frecuentemente conducen a depresiones y en ocasiones, al suicidio. Cuantos más años en custodia, más alto el número de medicamentos, llegando a tomar antidepresivos en combinaciones de hasta 13 píldoras diferentes.

Pero aquí nadie es racista y esto no es culpa de nadie.

(porque no “ellos” existen, somos “nosotros” y es todo un continuo)