Sobre las Acogidas vol. II

Estándar

El la última publicación le dí un repaso ligerito a las ventajas e inconvenientes del proceso de adopción nacional. Hablaba de cómo el estado se lava las manos tras la adopción y cómo las necesidades del adoptado quedan completamente en las manos del adoptante. Me han llegado comentarios del tipo “Claro, pues como con uno biológico” o “es que no se puede vivir de subvenciones”. Claro, pero es que con un niño biológico uno no estás tomando una responsabilidad del estado, y con uno adoptado, sí. 

Se supone que el bienestar del menor es central.  Partiendo de esa base entendemos que se apoye a la familia biológica, que se valoren las posibilidades de que se quede con ellos, que se establezca un contacto continuado con la familia biológica si esto fuese beneficioso para el desarrollo del menor, etc. En casos en los que el menor no va a volver con su familia es lógico pensar que sería mejor que se criase con UNA familia diferente (es decir, “adoptiva”). Es posible que en muchos casos sea así. Pero yo me pregunto ¿si hemos alcanzado la conclusión de que un menor no debe ver más a su familia biológica por el trauma que esta ha representado, no es lógico pensar que esta persona está traumatizada? ¿es sensato dejar esto en manos de familias de acogida o de familias adoptivas? ¿qué margen de éxito tenemos cuando emplazamos a una persona traumatizada con una familia sin preparación? ¿Qué pasa cuando se le promete a un niño una familia que lo querrá para el resto de su vida, pero esta familia no puede con él/ella? Los cursos pre adoptivos no sirven. Son demasiado generales y no se diseñan teniendo en cuenta las particularidades de la persona que va a entrar en tu familia. No existe LA CERTEZA de que vaya a haber un apoyo terapéutico que a primera vista parece cuanto menos, pertinente. Si las cosas se tuercen, no tienes apoyo alguno. Existe la promesa de que puede haberlo, pero tras un proceso burocrático tan largo que cuando llega la ayuda, ya es muy tarde. Luego nos sorprendemos de la disfuncionalidad de los niños adoptados.

La acogida es la primera fase de la adopción, ocurre desde el mismo momento en el que la niña o niño es sacado del núcleo familiar, bien sea de forma programada o por una situación de emergencia, hasta que o bien esta persona o es adoptada o bien cumple los 16/18 años, dependiendo del caso. Respecto a la familia de acogida, puede llegar a serlo por dos vías: a través del gobierno local o a través de una agencia especializada. El gobierno local básicamente te paga los gastos y confia en tu saber hacer, siguiendo un modelo de postguerra en el que lo importante de la acogida es que los niños tengan un techo y comida. En nuestra agencia, se te pagan los gastos, se organiza terapia para el menor y para los que acogen (ya que los cuidadores también se pueden ver afectados por el trastorno de estrés postraumático), así como terapia de pareja y terapia familiar (familia y niño/a). Además, se organizan salidas durante el fin de semana, quedadas, festivales, etc. Con esto se pretende dar un sentimiento de “familia extendida” a estos chavales que no la tienen ni la han tenido. Por ejemplo, se promueve que pidas fines de semana libres para que el niño/a se vaya con otro cuidador de la agencia, como hemos hecho la mayoría con nuestros tíos y tías.

Después ya depende del niño/a. A partir de los seis años pueden decidir si quieren ser adoptados o no. Si no quieren serlo o si se considera que son “inadoptables” quedarán en el sistema de acogida hasta su mayoría de edad. En realidad a muchos no se les mueve por el trauma que les supondría otra separación más, en este caso su estatus cambia a acogida a largo plazo.

Las acogidas en el Reino Unido pueden ser de varios tipos:

A. Descansos: Cuando te conviertes en la tía molona a la que van a pasar el fin de semana o algunas vacaciones.

B. Acogida a corto plazo: Que pueden llegar a ser estancias de hasta dos años. Son acogidas de chavales para los que todavía no hay ningún plan, ya que su caso no está finalizado legalmente, su situación es temporal, o se está a la espera de que salga alguna acogida a largo plazo.

C. Acogida de emergencia: Cuando o bien los padres biológicos o de acogida dicen aquello de “yo ya no los soporto más” y el niño/a se queda en la calle con lo puesto o cuando la policía interviene y saca al menor… con lo puesto también.

D. Acogida a largo plazo: Cuando un juez firma que la situación de acogida va a durar más de dos años. Normalmente se pide tras la acogida a corto plazo cuando la situación es buena y ambas partes quieren prolongarla. Cabe decir que estos niños no son adoptables ni pueden volver a sus familias biológicas.

Hay tanto y tanto que contar…

Nosotros hemos decidido empezar con descansos, pero iremos a tribunal para que se nos apruebe para todas. porque somos unos chulos… a ver qué nos dicen desde la agencia, pero espero que sea posible.

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