Archivos Mensuales: septiembre 2012

¿Cuál es diferente?

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¿Cuál es diferente?

Una de estas cosas no es como las demás, una de estas cosas no pertence al grupo ¿Puedes decir cuál no es como las demás antes de que acabe esta canción?

 

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Por cada mentira que desaprendemos, aprendemos una verdad nueva.

(Ani DiFranco My IQ

 

 

La última imagen es de aquí

Sobre las Acogidas vol. II

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El la última publicación le dí un repaso ligerito a las ventajas e inconvenientes del proceso de adopción nacional. Hablaba de cómo el estado se lava las manos tras la adopción y cómo las necesidades del adoptado quedan completamente en las manos del adoptante. Me han llegado comentarios del tipo “Claro, pues como con uno biológico” o “es que no se puede vivir de subvenciones”. Claro, pero es que con un niño biológico uno no estás tomando una responsabilidad del estado, y con uno adoptado, sí. 

Se supone que el bienestar del menor es central.  Partiendo de esa base entendemos que se apoye a la familia biológica, que se valoren las posibilidades de que se quede con ellos, que se establezca un contacto continuado con la familia biológica si esto fuese beneficioso para el desarrollo del menor, etc. En casos en los que el menor no va a volver con su familia es lógico pensar que sería mejor que se criase con UNA familia diferente (es decir, “adoptiva”). Es posible que en muchos casos sea así. Pero yo me pregunto ¿si hemos alcanzado la conclusión de que un menor no debe ver más a su familia biológica por el trauma que esta ha representado, no es lógico pensar que esta persona está traumatizada? ¿es sensato dejar esto en manos de familias de acogida o de familias adoptivas? ¿qué margen de éxito tenemos cuando emplazamos a una persona traumatizada con una familia sin preparación? ¿Qué pasa cuando se le promete a un niño una familia que lo querrá para el resto de su vida, pero esta familia no puede con él/ella? Los cursos pre adoptivos no sirven. Son demasiado generales y no se diseñan teniendo en cuenta las particularidades de la persona que va a entrar en tu familia. No existe LA CERTEZA de que vaya a haber un apoyo terapéutico que a primera vista parece cuanto menos, pertinente. Si las cosas se tuercen, no tienes apoyo alguno. Existe la promesa de que puede haberlo, pero tras un proceso burocrático tan largo que cuando llega la ayuda, ya es muy tarde. Luego nos sorprendemos de la disfuncionalidad de los niños adoptados.

La acogida es la primera fase de la adopción, ocurre desde el mismo momento en el que la niña o niño es sacado del núcleo familiar, bien sea de forma programada o por una situación de emergencia, hasta que o bien esta persona o es adoptada o bien cumple los 16/18 años, dependiendo del caso. Respecto a la familia de acogida, puede llegar a serlo por dos vías: a través del gobierno local o a través de una agencia especializada. El gobierno local básicamente te paga los gastos y confia en tu saber hacer, siguiendo un modelo de postguerra en el que lo importante de la acogida es que los niños tengan un techo y comida. En nuestra agencia, se te pagan los gastos, se organiza terapia para el menor y para los que acogen (ya que los cuidadores también se pueden ver afectados por el trastorno de estrés postraumático), así como terapia de pareja y terapia familiar (familia y niño/a). Además, se organizan salidas durante el fin de semana, quedadas, festivales, etc. Con esto se pretende dar un sentimiento de “familia extendida” a estos chavales que no la tienen ni la han tenido. Por ejemplo, se promueve que pidas fines de semana libres para que el niño/a se vaya con otro cuidador de la agencia, como hemos hecho la mayoría con nuestros tíos y tías.

Después ya depende del niño/a. A partir de los seis años pueden decidir si quieren ser adoptados o no. Si no quieren serlo o si se considera que son “inadoptables” quedarán en el sistema de acogida hasta su mayoría de edad. En realidad a muchos no se les mueve por el trauma que les supondría otra separación más, en este caso su estatus cambia a acogida a largo plazo.

Las acogidas en el Reino Unido pueden ser de varios tipos:

A. Descansos: Cuando te conviertes en la tía molona a la que van a pasar el fin de semana o algunas vacaciones.

B. Acogida a corto plazo: Que pueden llegar a ser estancias de hasta dos años. Son acogidas de chavales para los que todavía no hay ningún plan, ya que su caso no está finalizado legalmente, su situación es temporal, o se está a la espera de que salga alguna acogida a largo plazo.

C. Acogida de emergencia: Cuando o bien los padres biológicos o de acogida dicen aquello de “yo ya no los soporto más” y el niño/a se queda en la calle con lo puesto o cuando la policía interviene y saca al menor… con lo puesto también.

D. Acogida a largo plazo: Cuando un juez firma que la situación de acogida va a durar más de dos años. Normalmente se pide tras la acogida a corto plazo cuando la situación es buena y ambas partes quieren prolongarla. Cabe decir que estos niños no son adoptables ni pueden volver a sus familias biológicas.

Hay tanto y tanto que contar…

Nosotros hemos decidido empezar con descansos, pero iremos a tribunal para que se nos apruebe para todas. porque somos unos chulos… a ver qué nos dicen desde la agencia, pero espero que sea posible.

Sobre las Acogidas vol. I

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Esta publicación quizás la debería de haber escrito hace tiempo.

Como sabéis, hemos estado considerando tramitar una adopción nacional. Ha sido casi una tarea de investigación en la que hemos ido profundizando poco a poco y que ha cambiado la forma en la que miramos el espinoso tema de los menores en manos del estado. Hemos corregido concepciones equivocadas, hemos aprendido sobre realidades que no sabíamos que existían y lo más difícil de explicar, hemos aprendido a entender y a valorar a ciertos sujetos que antes quedaban fuera de nuestra zona de desarrollo próximo.

He llegado a entender cómo una persona puede ser incapaz de cuidar a su hijo, como es rematadamente fácil el demonizar a estos padres injustamente. También el funcionamiento de servicios sociales (SS) es foco de muchas críticas por parte de padres biológicos y adoptivos y como dice el refranero “cuando el río suena, agua lleva”. Nos hemos adentrado en la maraña de documentación, responsabilidades e intereses que conciernen a todas las partes implicadas en la adopción, que si bien no creemos que sea esa bestia de hacer dinero, al menos sí creemos que sea la bestia de no gastarlo.

No quiero con esto que nadie se sienta ofendido: la adopción es una opción lícita y muy, pero que muy valiente, particularmente la nacional.

Desde nuestro punto de vista la adopción internacional es un mundo aparte. De momento no es una opción que barajemos y por lo tanto no hemos indagado en el tema, pero existe una diferencia sustancial respecto a las adopciones nacionales.

En las adopciones nacionales los niños son sacados de sus familias biológicas. Y aquí yace el primer problema. Entendemos que haya ocasiones en las que esto sea necesario, pero SS necesita documentarlo. También necesitan valorar el impacto del trauma por separacíon para el menor. Es decir hay veces en las que el trauma de separarlo sería mayor que el trauma de dejarlo, así que en numerosas ocasiones SS proporciona apoyo a estas familias (por ejemplo un servicio de limpieza semanal, o les hacen y llevan la compra, visitas semanales de SS para corroborar que se siguen unas pautas, clases de Crianza en las que se explica cómo disciplinar sin violencia, etc.) para ver si apoyando a la familia se puede quedar el menor con su familia biológica. Es un requerimiento legal ya que cuando el caso se lleva al tribunal, SS ha de justificar que ha hecho todo lo posible. Mientras el tiempo va pasando y en muchas ocasiones el menor queda en manos de gente incapacitada para educar o criar y su trauma sigue aumentando. En este caso, los niños salen de sus casas ya con cierta edad y una historia a sus espaldas. Por eso mucha gente piensa que es mejor adoptar a niños más pequeños. Curiosamente las trabajadoras de SS siempre alertan sobre los riesgos de adoptar a gente tan pequeña. Por un lado las necesidad específicas del aprendizaje y del desarrollo no se pueden detectar hasta cierta edad. Es decir, el desarrollo verbal, por ejemplo, no se puede valorar hasta que el niño/a no empieza a hablar o incluso mucho más tarde, ya que la carencia de esta habilidad puede ser fruto de las circunstancias… o no. Por otro lado, cuando SS considera que al menor hay que sacarlo de la casa urgentemente y sin pasar por los trámites por los que pasan otros es porque como se dice vulgarmente “ha pasado algo muy gordo”, el nivel de trauma suele ser mucho mayor. Para dar un par de ejemplos en los que se vea claro: un menor que llega al sistema por desatención llega más mayor, pero cuando se saca a un niño de cinco años de casa, es plausible que haya sido víctima de una red de pederastia.

¿Y entonces qué pasa? El menor se pone en manos de SS, que a su vez se lo deja a una familia de acogida (de hecho, a varias, pero eso lo exploraré en otra publicación), ahí se valora el estado del menor, se le hace un perfil, se elabora un documento con su historial y en más o menos dos años se le adjudica una familia adoptiva (suponiendo que quiera ser adoptado), llegados a esta fase y tras unas visitas iniciales, el menor llega a casa de su familia adoptiva, SS corrobora que es un sitio adecuado para el menor y se firma la adopción ante el juez. A partir de este momento, es tan hijo/a tuyo como uno biológico. Pero no lo es, aunque tenga el mismo valor. Igual que hombres y mujeres no somos iguales, igual que existe diferencia entre distintas culturas, igual que un gato no es un perro ni una pera una manzana ¿Y SS? SS no quiere saber nada, ya que han tramitado la adopción para lavarse las manos y dejar de gastarse dinero (unas 150 libras diarias). No pidas apoyo, ya que recibirías el mismo que recibirías con un hijo biológico. Cuando el trauma causado con anterioridad a la adopción sale a la luz, no puedes pedir ayuda a profesionales, ni apoyo psicológico para ti o tu familia, ni terapia para él o ella. Así que mantén los dedos cruzados para que lo puedas pagar tú de tu bolsillo. Que no se me malinterprete: no es una cuestión de racanería, sino de posibilidades: no querría correr el riesgo de ver a nadie caer sin poder ayudarle.

…mañana más…

 

 

No hay Dios.

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…y no porque se acaben las vacaciones.

 

Sé que tengo que dar un par de explicaciones sobre cómo hemos acabado tomando la decisión de trabajar con Kaleidoscope, en lugar de seguir con la adopción, lo haré en mi siguiente post, hoy tengo otra cosa hirviendo en mi mente…

Kaleidoscope es una compañía que trata con niños en acogida y les busca casas. Con la peculiaridad de que sólo trata con niños muy dañados que el gobierno local descarta por inadaptados. Bueno, pues todavía no hemos vuelto de vacaciones que al día siguiente hemos empezado los cursos de formación. Hay agencias que dan el curso en bloques de dos horas, pero nosotros, con nuestra chulería lo hemos hecho en dos días… larguísimos.

Este post puede -y debería- herir tu sensibilidad. Yo que creía tener la piel de cocodrilo, me he pasado dos días con angústia cual embarazada, M. ha tenido que salir del aula un par de veces a coger aire…

Empecemos por lo más suave.

Esta imagen muestra las consecuencias de abuso en un niño de tres años (extremo, en este caso de un orfanato de Rusia de estos que vimos todos en los 90, en los que se les ataba). Como se puede ver, no sólo el cerebro es más pequeño sino que además hay zonas muertas. Sí, muertas, irrecuperables, para siempre y por siempre: nunca van a estar ahí. La terapia se basa en que ya que no utilizamos el 100% de las neuronas, se puede compensar activando otras. Si bien es cierto que esta misma área no se va a a recuperar, se pueden reforzar otras como se hace en los casos de afasias. De ahí que el cuidado que se ofrece sea terapéutico por un lado y por el otro casi de investigación, ya que en la mayoría de casos no se sabe con detalle ni en profundidad qué es lo que ha pasado en su pasado.

Evidentemente no sólo estamos tratando con una persona con daños cerebrales, sino que le vamos añadiendo las capas del abuso físico, emocional y/o sexual. Y no sólo con el abuso en sí y el trauma que éste provoca, sino que le vamos a añadir las consecuencias sociales, del desarrollo y propias del desarrollo de la personalidad.

Hoy ya se me pasó la angustia y no me gustaría revivir los ejemplos que nos dieron durante el curso. Baste decir que el nivel de daño es inmenso, que la crueldad humana no conoce límites y que sin lugar a dudas, no hay Dios, ni Karma, ni Justicia ni nada que se le parezca.

¿Dónde estaba tu dios? El que todo lo ve y todo lo puede… ¿dónde estaba durante años de abusos? ¿mirando? Hmmm. Quizás sea yo, pero para un tío que echó a los mercaderes del templo a latigazos, que anduvo sobre las aguas, que se dedica a andar por ahí haciendo milagros… podría quizás y si no fuese mucho pedir, castigar con la impotencia a más de uno… o ¿acaso era parte de su plan atar a niños, humillarlos y que se les sodomice en grupo durante diez años? Porque si era parte de su plan, hace falta ser un rato cabrón. ¿O le estaba poniendo a prueba? Espero que no porque para poner a un nano a prueba se le deja un paquete de Marlboro en la ventana, o que encuentre el porno de su padre pero no se le hace esto. ¿O acaso va a compensarle? Seguro, veamos estadísticas. entre un 17 y un 25% de las niñas en acogida acaban la acogida (a los 16 o 18, dependiendo del caso, sin educación y con sus pertenencias en una bolsa de basura y 40 libras a la semana) embarazadas. Si deciden no abortar por el trauma que supondría, Servicios sociales interviene y en la mayoría de casos les quita al bebé ya que se les suele considerar no capacitadas. Después de esto valga decir que entre el 25 y el 27% de la población en las cárceles son personas que han estado en régimen de acogida. Hmmm… gran recompensa.

Y anterior a esto, años de aislamiento, de auto lesiones, trastornos alimenticios, problemas de higiene, abuso escolar, fracaso escolar, falta de control de esfínteres, enuresis nocturna (mojar la cama por las noches), falta de establecimiento de vínculos con otros, sobre sexualización, exposición y provocación de más abusos, obsesión con la comida, falta de reconocimiento del yo, hipervigilancia, ataques de ansiedad, depresión, trastornos obsesivos, idas y venidas a distintas casas, recaídas… no hay dios, ni lo ha habido nunca. Si lo hubiese sería incompetente o psicótico y tampoco merecería que le rindiésemos pleitesía. Me ofende profundamente que alguien crea que esto es justo, que es parte del plan divino, que hay un motivo para esto o que algún ser omnisciente y todopoderoso lo ha visto y lo ha dejado ocurrir, que se les va a compensar de alguna forma… no hay compensación; no la hay. No existen los milagros, existe la ciencia y también partes de la ciencia que desconocemos o que pasamos por alto, existen las personas y su esfuerzo y apoyo, pero no los milagros.

Y respondiendo a la pregunta de mi trabajadora social: No, no pienso acoger a ningún niño y educarle en la fe cristiana.

Y si hay un Dios le reto a que me mande a sus emisarios a mi puerta hoy y hablaremos de eso de que dios es amor.

 

(Losing my Religion dicen que se escribió sobre la acusación pública de Sinéad O’Connor a la iglesia católica por esconder los casos de abusos a menores. La misma Sinéad había sido fruto de esos abusos y todavía hoy sufre trastorno bipolar… supongo que no es una canción tan feliz como parece)