Y yo tengo a Dolores.

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Y yo tengo a Dolores.

Quien tiene una amiga tiene un tesoro, dicen. Yo tengo una muy especial: Dolores.

Con Dolores tengo una relación amor-odio que roza la esquizofrenia. A mí, personalmente me cae bien, es inteligente, muy valiente y no le tiene miedo a nada ni a nadie. Por otro lado, Dolores suele no tener el mejor timing, por no mencionar que miente, dice lo que no debe y ofende con frecuencia.

Para Dolores no hay nada ni nadie más importante que yo. Siempre me defiende. Dolores es como mi ángel de la guarda, pero con un color más oscuro, más sádico, incluso. Dolores es una mezcla entre Robert DeNiro y Machete. Es indestructible.

Si estoy extenuada durmiendo y alguien me intenta despertar, Dolores sale en mi defensa. No acepta un no por respuesta: “Mira, enano de mierda ¿no ves que estoy durmiendo?¿no ves que necesito dormir? ¿tienes algún puto problema de oído o qué? Déjame en paz ya, coño“.

Si es por la noche y necesito divertirme, Dolores sabe exactamente qué decir para conseguir lo que quiere, insinúa, se mueve, miente… A veces Dolores dice lo que no digo durante el día y debería decir. A veces, Dolores no dice la verdad y miente “¿Sabes lo que hice ayer mientras no estabas en casa, cielo?”. A veces Dolores les dice a las personas lo que estas quieren oir… sólo por interés propio.

Dolores no es buena persona. Pero es mi Dolores. Nunca la he visto y sólo sé que existe por lo que me cuentan… y por algún motivo, la respeto. Ayer me demostró estar por encima de las circunstacias.

-¡¡¡M!!! ¡¡¡M!!! Ven, sácame de la ducha, que me esoy desmayando.

Así es, para mi el agua caliente es como la criptonita, me desmayo con facilidad. Por suerte M. estaba afeitándose en la pila.

-¡¡¡M!!!, ¡¡¡M!! ¡¡¡M que no veo, no veo nada!!

Gracias a M que vino y me sacó de la ducha, porque durante unos segundos perdí la visión. Lo siguiente que sé es que me desperté en el suelo mientras M. me decía “Aquí, aquí, no te duermas, mírame” y lo pude mirar y lo pude ver.

Pero la historia no acaba ahí porque Dolores NUNCA habría dejado que me hiciese daño.

-¡¡¡M!!!, ¡¡¡M!! ¡¡¡M que no veo, no veo nada!!

-No te preocupes, te saco, despacio, sal… M. me guía, no veo nada, me agarro a él temblando, me flojean las piernas y pierdo la conciencia.

-No pasa nada, M. es un bajón de tensión. Me tienes que decir dónde está el escalón, que no lo veo. Llévame despacio que puedo llegar a tumbarme aquí sin caerme. 
-Siéntate, siéntate.
-Estírame las piernas, que no las puedo mover. M. me tumba en posición de recuperación.
-Gracias… adiós.
-Aquí, aquí, no te duermas, mírame
-Ei, ya está, ya está… ya vuelvo a ver… estoy bien, estoy bien…
Gracias a Dolores jamás pierdo la conciencia, aun cuando la pierdo.
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