De lo feo bonito y lo bonito feo…

Estándar

…es para mí cómo los pasivos-agresivos y los agresivos-pasivos, pero diferente.

Hoy no ha sido un día normal. Incluso el galgo se ha levantado a ver qué pasaba y eso, de un galgo a las 5.20am, es mucho. Hoy tenía el teórico. Sí, a mi edad.

Así que a las 6 y 20 de la mañana M me deja en un cruce y me dice “Ahí, la dirección que me has dado es ahí, como a 200 metros“, en dirección contraria, claro. Así que bajo del coche, le deseo un buen día, me desea suerte y me dirijo a localizar el centro antes de irme a buscar una cafetería, pues mi examen no empieza hasta las 8am.  Es necesario decir que había reservado sitio en este centro porque es mucho más barato que los otros (además de estár en la ruta de M hacia su trabajo), pero Chatham es una ciudad muy peculiar. Romanos, Normandos, Sajones, todos disfrutaron de Chatham, la ciudad era vibrante y el comercio contínuo y tenía su propio puerto. Pero hacia el principio de los años 80 Thatcher (esa viejecita adorable de la peli)  clausuraró el puerto militar (el último resquicio de puerto que quedaba) dejando la ciudad en la más absoluta miseria. En los ochenta, junto con la clausura del puerto, la plaga de la meth (metanfetaminas) y la cocaína en forma de crack acabaron de rematar la jugada. Así que hoy en día quedan los pocos supervivientes de los 80, endurecidos por el paso del tiempo o por el ejército, unos cuantos ejemplares a lo Ozzy Osbourne, que nadie sabe muy bien porqué sobreviven (pero andan todos igual) y para la mayor parte de la juventud el abuso de sustancias (sean legales o no) es una cuestión de herencia familiar. Hasta hace poco era el pueblo con más parados de Inglaterra (más que parados, yo les llamaría “incapacitados para trabajar”, pero cada uno tiene sus etiquetas) hasta que llegaron los inmigrantes, atraídos por el bajón del precio de la vivienda, a darle algo de color y vida a la zona.

Streets to be proud of. Love X

“Calles de las que estar orgulloso/a” El cartel se ha quedado colgando y a nadie parece importarle lo más mínimo.

 

 

 

 

 

A las 6.30 llego a la dirección que tenía para encontrarme con esto:

ERrrrrm… un chino y una Tienda Privada (imagino yo que la tienda privada no será “privada” sino “íntima” y que los dueños serán los  mismos). Por suerte el centro no estaba muy lejos y seguía en la misma avenida. Los típicos cafés de los taxistas estaban todos cerrados. Con el frío que se tiene a esas horas y yo sólo quería un sitio para sentarme y algo parecido a un café, aunque sea soluble. Pero nada, nada… y anduve y anduve hasta que encontré algo que jamás pensaba que encontraría abierto un McDonalds con un cartel que dice “Abierto desde las 5am”. A la mierda mis principios, al McDonalds y encima a por un café: yo que no soporto ni el Starbucks.

De entrada está limpio (hay que reconocerle eso a los McDonalds, suelen estarlo) aunque no haya nadie para atender… ¿Qué se puede pedir una en el McDonalds a estas horas?

-“Hola, ¿qué quieres?”

-“Ermmmmmmm… estooo (hey, cerebro, despierta, toca tomar decisiones!!) Un café… errmmm (Latte o capuccino, ¿cuál disimulará más?) capuccino, por favor”

-“¿Algo más?”

-“Sí, errrrmmm… (bocadillo de panceta = no, hamburguesa =no, ensalada de McDonalds =no, McNuggets?=no) Errrm…”

Me señala amablemente la sección de “Desayuno”

-Errrmmm (alguién les ha dicho que se les han caído los donuts en el azucarero?= no) Puess… una muffin. Las miro pensando “diós, si son mayores de edad, tienen más vida a las espaldas que yo“. Quedan dos muffins y ante mi sorpresa me pregunta cuál de las dos. Eeeeeerrrrrrrrrrmmm… estooo… puuuessss… esta misma.

-“¿Para tomar aquí?”

-“Sí”

Me pone el café en un vaso de papel con tapa de plástico y la muffin en una bolsa de papel. No sé si será costumbre local, pero ya que está que me dé unas cajas de cartón y me hecho una siesta en el WC ¿Si fuera para llevar qué hace, sale y me dá una patada en el culo?

-“¿Quieres azúcar?”

-“Sí, dos por favor”

Cojo el menú homeless, me siento y empiezo a leer “Rainforest Certified”, “Recién molido” (igual es mi sordera, que no lo he oído), “100% arábica”. Llamadme cínica, pero también dicen que las hamburguesas son de vacuno… vacuno ¿gris?

-“¿Perdona ¿me das dos más de azúcar?”

-“Perdona, pensaba que sólo querías dos”

-“Sí, pero pensaba que el café estaría mejor” A estas horas ya me voy despertando pero el filtro entre lo que pienso y lo que digo no se ha cargado todavía.

Me pongo la iPod a ver si me despierto porque así no estoy para funcionar. Mi iPod tiene un gran sentido del humor “La Vida Es Bella”, Noa y Miguel Bosé). Bien. Siguiente “This is the place (where all the Junkies go)” Red Hot Chilli Peppers. La Muffin pesa más que un plato de arroz al horno y posiblemente tenga tanto cerdo o más (mientras escribo esto, siete horas después, me sigue repitiendo y eso que no me la he podido acabar). Empiezan a entrar los niños antes de ir al colegio… hora de irse antes de que vaya a más.

Finalmente llega la hora: en el centro de examenes son muy amables, muy simpáticos y muy educados todos. Apruebo el exámen y salgo a dar una vuelta. Son las 8.30 y sigue todo cerrado. Parte de la población está ya en la calle de camino al trabajo, pero a partir de las 9,20 se empieza a convertir en The Walking Dead.

Eso sí, es una maravilla para ir de compras porque es todo mucho más barato así que aprovecho para, como diría M “premiar a la niña interior” y sin pretenderlo encuentro el mejor regalo que se me podría hacer. La edición de Pippi Longstocking más cool que he visto en la vida.

Delicioso!

A mí, pese a lo que pese, me sigue gustando Chatham, primero porque venden unos libros geniales, y segundo porque a veces es como ir en la máquina del tiempo, de vuelta a los 80, cuando todo iba bien.

Tienda de Pasties, empanadas.

Carnicería típica de libro de texto.
¡A desayunar patata a una libra!

Pero sobre todo me gusta por esta cafetería, a la que nunca me he atrevido a entrar.

Al final del pasillo hay una cafetería

y por encima de todo porque cada uno es como es… sin pedir disculpas. Ejemplo claro:

A Mao, el dictador al que le caían mal los chinos.

¿Porque si los indios llaman Ghandi a sus restaurantes? ¿Porqué no llamar Mao al chino?

Chatham es lo que es y la belleza de Chatham es que no pretende ser otra cosa. Es lo que es y en esta vida hay que disfrutar de todo… menos de un Chino de Buffet Libre llamado Mao, claro está.

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